Experta destacó que las tecnologías asistivas son fundamentales para promover la autonomía y participación de las personas con discapacidad, pero advirtió que su impacto depende de entornos inclusivos, acompañamiento y procesos de adaptación.
Las tecnologías asistivas están transformando la forma en que las personas con discapacidad participan en la educación, el trabajo y la vida comunitaria. Sin embargo, su verdadero potencial no radica únicamente en el acceso a dispositivos o software especializados, sino en la capacidad de las organizaciones y la sociedad para generar entornos accesibles que favorezcan su uso y adopción.
Esa fue una de las principales conclusiones del webinar gratuito “Tecnología sin barreras: Herramientas para una participación accesible”, organizado por Fundación Coanil. La actividad reunió a especialistas y actores vinculados a la inclusión para reflexionar sobre cómo la tecnología puede contribuir a derribar barreras y ampliar oportunidades para las personas con discapacidad.
Tecnología al servicio de la participación y la autonomía
El encuentro se realizó en el marco de la campaña internacional #UnlockTheEveryday, impulsada por Incluyeme.com, Inclusive Endeavors y ATscale, iniciativa que busca ampliar el acceso a tecnologías de asistencia en distintas regiones del mundo.
En este contexto, Fundación Coanil participa a través de su programa Elige Incluir, siendo una de las nueve organizaciones latinoamericanas seleccionadas para impulsar soluciones innovadoras orientadas a fortalecer la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad.
La exposición estuvo a cargo de Fabiola Rodríguez, académica de la Unidad de Accesibilidad y Asistencias Tecnológicas de la Universidad de Santiago de Chile, quien abordó el impacto que estas herramientas tienen en distintos ámbitos de la vida cotidiana.
La tecnología por sí sola no garantiza inclusión
Durante su presentación, la especialista enfatizó que la incorporación de tecnologías asistivas debe ir acompañada de transformaciones culturales y organizacionales que permitan una inclusión efectiva.
“El uso de tecnología no es magia. Si no se cambia la cultura institucional desde donde estemos impulsando procesos de inclusión social, difícilmente nos irá bien. Todo tiene que ir acompañado de procesos”, señaló Rodríguez.
La académica explicó que las tecnologías asistivas incluyen cualquier elemento, dispositivo, implemento o software diseñado para mantener o mejorar la funcionalidad, autonomía e independencia de una persona. Estas soluciones abarcan desde herramientas simples y de bajo costo, como pictogramas impresos o adaptaciones manuales, hasta desarrollos de alta complejidad como lectores de pantalla, sistemas avanzados de comunicación o prótesis inteligentes.
Inteligencia artificial: nuevas oportunidades para la inclusión
Uno de los temas que despertó mayor interés fue el creciente aporte de la inteligencia artificial en materia de accesibilidad e inclusión.
Según explicó Rodríguez, estas tecnologías ya permiten generar contenidos en lectura fácil para personas con discapacidad cognitiva, apoyar la planificación de tareas mediante recursos visuales y facilitar el desarrollo de habilidades sociales a través de simulaciones conversacionales dirigidas a personas neurodivergentes.
“La inteligencia artificial abre nuevas posibilidades para personalizar apoyos y reducir barreras en distintos contextos, siempre que su implementación esté centrada en las necesidades de las personas”, destacó.
Escuchar a las personas usuarias es clave para el éxito
La especialista también subrayó que la adopción de una tecnología asistiva debe construirse junto a quienes la utilizarán, considerando sus preferencias, necesidades y procesos de adaptación.
“El proceso de instalar una asistencia tecnológica tiene que partir por hablarlo con las personas, realizar el proceso de aceptación del nuevo implemento y buscar en conjunto cuál es la mejor solución”, afirmó.
Finalmente, la académica destacó que avanzar hacia una sociedad más inclusiva requiere comprender que la tecnología es una herramienta poderosa, pero que los verdaderos cambios ocurren cuando se combina con acompañamiento, capacitación y una cultura que promueva la participación plena de todas las personas.
Inclusión sin barreras
El webinar dejó una reflexión central: la tecnología asistiva no se trata solo de dispositivos, sino de generar oportunidades reales de participación, autonomía y calidad de vida. Para lograrlo, resulta indispensable que instituciones, empresas y comunidades avancen hacia modelos de inclusión que pongan a las personas en el centro de cada decisión.







