El médico Rodrigo Sáez fue formalizado por el delito de imprudencia de lesiones graves-gravísimas, en una causa que investiga el manejo clínico de un cuadro de preeclampsia sufrido por Bárbara Ábalos durante su embarazo gemelar en 2020. El tribunal fijó un plazo de 150 días para la investigación y decretó arraigo nacional para el imputado.
El Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago acogió la solicitud de la Fiscalía Metropolitana Oriente y formalizó la investigación en contra del ginecólogo de Clínica Alemana, Rodrigo Sáez Astaburuaga, por el delito de imprudencia lesiones graves-gravísimas, en el marco de la investigación por la atención médica brindada a Bárbara Ábalos Brañes durante su embarazo gemelar en julio de 2020.
Según expuso el Ministerio Público durante la audiencia, la investigación busca establecer la eventual responsabilidad penal del médico por el tratamiento otorgado frente a un cuadro de preeclampsia severa que no fue manejado de manera oportuna y adecuada, derivando en una hemorragia cerebral masiva que dejó a la paciente con secuelas neurológicas irreversibles.
Actualmente, “Barbie” como le llama su familia, permanece en estado de mínima conciencia, una condición neurológica similar al estado vegetativo crónico. No puede caminar, hablar, alimentarse por vía oral, comunicarse ni manifestar su voluntad por ninguna vía, probablemente no puede ver, pero sí puede experimentar dolor físico y llorar.
Rechazó de prescripción y querella apunta infracción de la Lex Artis
Durante la audiencia, la defensa del médico —encabezada por Jonatan Valenzuela Saldías— solicitó declarar prescrita la acción penal, argumentando que el delito investigado corresponde a un simple delito cuyo plazo de prescripción es de cinco años.
Sin embargo, la jueza Ximena Rivera rechazó esa solicitud, al establecer que la querella fue presentada el 28 de mayo de 2025, dentro del plazo legal. Asimismo, fijó un plazo de 150 días para la investigación y decretó la medida cautelar de arraigo nacional para el imputado.
La abogada querellante Trinidad Luengo, sostuvo que la acción judicial se funda en “una negligencia médica ocurrida en julio de 2020 por infracción a la Lex Artis Médica, debido al tratamiento inadecuado de una preeclampsia grave que sufrió la señora Bárbara Ábalos, lo que desencadenó una hemorragia cerebral masiva que la mantiene hasta hoy en estado de mínima conciencia”.
A pesar de la dificultad de acreditar la negligencia médica en Chile por saturación del sistema, la abogada explicó que la querella cuenta con informes periciales elaborados por un médico forense y un ginecólogo españoles especializados en este tipo de casos.
“Los informes determinan una serie de conductas y omisiones previas y posteriores al parto, entre ellas no diagnosticar ni tratar oportunamente la preeclampsia y no adoptar las medidas necesarias frente a las complicaciones que este cuadro podía generar”, señaló.
Luengo agregó que la propia Clínica Alemana realizó una auditoría interna que identificó factores de riesgo que hacían previsible una lesión cerebral de estas características y que esos antecedentes fueron incorporados a la investigación junto con un informe neuroquirúrgico que vincula la hemorragia con la preeclampsia.
“Quedamos conformes con el resultado de la audiencia, con el trabajo realizado por la Fiscalía y con la resolución del tribunal, que rechazó la solicitud de término de la causa y permitió que la investigación continúe para determinar las responsabilidades correspondientes”, indicó.
“Lo hago por mi hija y por todas las demás mujeres”
Tras la audiencia, Bárbara Brañes, madre Ávalos, afirmó que continuará impulsando la causa para obtener justicia. “Todo esto lo estoy haciendo por la Barbie y por todas las demás mujeres. Hoy estoy un poco más tranquila porque siento que todo el esfuerzo ha empezado a dar resultados. Lo único que pedimos son respuestas y justicia. Me impacta que durante todo este tiempo el principal argumento haya sido la prescripción. Es una vergüenza. Nosotros vivimos todos los días con cuatro niñitas sin su mamá y con una hija que llora de dolor, sin poder comunicarse con nosotros. Hay cosas que nunca deberían prescribir”, señaló.
Agregó que “la Bárbara que yo tenía ya no está. Hoy mi hija vive postrada, entre una cama y una silla de ruedas. Llora de dolor físico y, probablemente, también de dolor del alma. Era una mujer llena de proyectos, inteligente y con un futuro maravilloso. Nada de esto debió ocurrir”. Brañes sostuvo además que desde el inicio del embarazo existían antecedentes que hacían prever un embarazo de alto riesgo.
“Desde el primer día tuve miedo por ese embarazo y los médicos siempre lo supieron. Precisamente por eso buscamos especialistas en medicina materno-fetal. Confiamos en un equipo que se presentaba como experto en estos casos. Si era un embarazo complejo, ¿por qué no recibió el cuidado que necesitaba?”, planteó.
Los antecedentes del caso
El 4 de julio de 2020, con 35 años y 33 semanas de gestación, Bárbara Ábalos ingresó a Clínica Alemana de Vitacura con edema, dificultad respiratoria, malestar general y contracciones. Fue hospitalizada con sospecha de síndrome hipertensivo del embarazo, aunque posteriormente se suspendió el tratamiento inicial. El 11 de julio, tras confirmarse el diagnóstico de preeclampsia, se le practicó una cesárea, naciendo sanas sus hijas gemelas.
De acuerdo con la querella, durante las horas posteriores al parto la paciente continuó presentando cifras elevadas de presión arterial sin recibir un monitoreo estrecho ni tratamiento antihipertensivo adecuado, pese a manifestar reiteradamente sentirse mal.
Dos días después del parto, sufrió una crisis convulsiva asociada a una hemorragia cerebral masiva. Según los antecedentes presentados por la querella, tras descartarse otras causas, el evento fue vinculado a una preeclampsia no controlada, provocándole secuelas neurológicas permanentes e irreversibles.









