El autocuidado y el diagnóstico precoz son fundamentales para reducir los contagios y la alta letalidad del Hantavirus.
La prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar el Hantavirus y reducir el riesgo de cuadros graves. Así lo afirmó la exministra de Salud y actual jefa de Salud Pública de la Universidad Autónoma, Dra. Karla Rubilar Barahona, tras la declaración de Alerta Sanitaria emitida por el Ministerio de Salud entre las regiones de Atacama y Magallanes. La especialista hizo un llamado a reforzar las medidas de autocuidado y a consultar de inmediato ante síntomas compatibles, especialmente después de realizar actividades en zonas de riesgo.
La medida adoptada por la autoridad sanitaria busca fortalecer la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta del sistema de salud frente a una enfermedad que, aunque presenta pocos casos cada año, es una de las zoonosis con mayor letalidad en Chile.
La prevención puede salvar vidas
Para la Dra. Rubilar, el principal desafío sigue siendo evitar la exposición al virus mediante acciones simples, pero efectivas.
“La mejor estrategia frente al hantavirus sigue siendo la prevención. Cuando las personas conocen los factores de riesgo y adoptan medidas de autocuidado, es posible disminuir significativamente la exposición al virus. Las alertas sanitarias permiten reforzar la vigilancia, pero también recordar que existen conductas preventivas que pueden salvar vidas”, señaló.
La especialista explicó que la mayoría de los contagios ocurre al ingresar a recintos cerrados donde existen excretas de roedores silvestres infectados, como viviendas de temporada, bodegas o galpones.
Por ello, recomendó ventilar estos espacios durante al menos 30 minutos antes de ingresar y realizar la limpieza humedeciendo previamente las superficies con una solución de agua y cloro. Barrer en seco o levantar polvo aumenta el riesgo de inhalar partículas contaminadas.
Asimismo, enfatizó que mantener despejados los alrededores de las viviendas, eliminar basura y escombros, almacenar correctamente los alimentos, proteger las fuentes de agua y controlar la presencia de roedores son medidas simples que reducen significativamente el riesgo de contagio.
Consultar a tiempo puede marcar la diferencia
La académica advirtió que uno de los principales problemas es que los primeros síntomas del hantavirus suelen confundirse con un resfrío o una infección respiratoria común, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento.
“El hantavirus puede comenzar con fiebre, intensos dolores musculares, dolor de cabeza y malestar general. Si estos síntomas aparecen después de haber estado en sectores rurales, forestales o con presencia de roedores, es fundamental acudir de inmediato a un centro de salud e informar esa exposición”, explicó.
Según la experta, el diagnóstico precoz mejora las posibilidades de una atención oportuna y puede influir en la evolución del paciente.
Una cultura de prevención permanente
Para la Dra. Rubilar, la Alerta Sanitaria debe entenderse como una oportunidad para fortalecer la cultura preventiva, más que como un motivo de alarma.
“La salud pública ha demostrado que las enfermedades infecciosas se controlan antes de llegar a los hospitales. Se controlan cuando las personas reciben información clara, comprenden los riesgos y adoptan conductas preventivas de manera permanente”, afirmó.
Finalmente, hizo un llamado especial a quienes realizan actividades agrícolas, forestales, de turismo o recreación al aire libre a incorporar estas recomendaciones en su rutina.
“La prevención no requiere medidas complejas, sino información, responsabilidad y hábitos de autocuidado. Cada persona puede contribuir a disminuir el riesgo si aplica estas medidas antes de exponerse a ambientes donde pueda estar presente el virus”, concluyó la especialista.







