Con el aumento de las temperaturas también crece la presencia de este arácnido en los hogares. Sacudir ropa y zapatos, mantener los espacios ordenados y reconocer las señales de alerta son claves para prevenir accidentes.
Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, también aumenta la presencia de la araña de rincón en los hogares chilenos. Aunque no todas sus mordeduras provocan complicaciones graves, algunas pueden requerir atención médica, por lo que reconocer dónde suele esconderse, prevenir el contacto y saber cómo actuar resulta fundamental.
La araña de rincón es pequeña, de color café y suele refugiarse en lugares oscuros, secos y tranquilos. Puede encontrarse detrás de cuadros y muebles, en closets, esquinas, cajas, ropa guardada y otros espacios que permanecen poco intervenidos.
Este arácnido no suele atacar por iniciativa propia. La mordedura generalmente ocurre cuando la araña queda atrapada o se siente amenazada, por ejemplo, dentro de una prenda de vestir o al mover un objeto donde se encontraba escondida.
“Una medida importante para prevenir accidentes es mantener limpios y ordenados aquellos lugares donde puede esconderse. También es recomendable sacudir la ropa, los zapatos y otros objetos que hayan permanecido guardados antes de utilizarlos”, explica María José Serrano, académica de Enfermería de Universidad de Las Américas, sede Viña del Mar.
¿Cómo prevenir una mordedura?
La prevención comienza con medidas simples dentro del hogar. Reducir los lugares donde la araña puede esconderse y revisar objetos que han permanecido guardados disminuye las posibilidades de contacto.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Sacudir ropa, zapatos, toallas y sábanas antes de utilizarlos.
- Mantener limpios los rincones, espacios altos y sectores detrás de los muebles.
- Evitar la acumulación de cajas, papeles y ropa en desuso.
- Separar las camas de las paredes.
- Utilizar guantes al mover objetos que llevan mucho tiempo almacenados.
- Revisar y limpiar periódicamente los closets.
- Mantener ordenados los espacios con poca circulación o iluminación.
¿Cómo reconocer una posible mordedura?
En algunos casos, la persona puede no sentir la mordedura en el momento en que ocurre. Sin embargo, después de algunas horas pueden aparecer dolor, enrojecimiento, hinchazón, picazón o sensación de ardor en la zona afectada.
La evolución de la lesión es especialmente importante. Si la piel adquiere una tonalidad morada u oscura o aparece una herida que aumenta progresivamente, se requiere evaluación médica.
También es necesario prestar atención a síntomas generales como fiebre, malestar, dolor de cabeza o vómitos, ya que pueden indicar que la persona necesita atención de salud.
“Frente a una sospecha de mordedura, es importante observar la evolución de la lesión y estar atentos a la aparición de síntomas generales. Si el dolor aumenta, la piel cambia de color o aparece fiebre y malestar, se debe buscar atención de salud”, señala la académica.
¿Qué hacer ante una sospecha de mordedura?
Ante una posible mordedura, lo recomendable es mantener la calma y actuar rápidamente. La zona debe lavarse con abundante agua y puede aplicarse frío local mediante un paño frío o hielo envuelto.
Es importante no aplicar calor, apretar o manipular la lesión, realizar cortes ni utilizar remedios caseros.
Si es posible y sin exponerse a una nueva mordedura, se recomienda conservar la araña en un recipiente cerrado para facilitar su eventual identificación por parte del personal de salud.
¿Cuándo acudir a un servicio de urgencia?
Se debe buscar atención médica si:
- El dolor aumenta con el paso de las horas.
- La piel cambia de color y adquiere tonalidades moradas, azules o negras.
- Aparece fiebre o malestar general.
- La herida aumenta de tamaño o presenta un enrojecimiento progresivo.
- Aparecen otros síntomas generales después de la mordedura.
La prevención y la observación temprana son las principales herramientas para reducir los riesgos asociados a la araña de rincón. Mantener los espacios limpios y ordenados, revisar la ropa y los objetos almacenados y consultar oportunamente ante signos de alarma permite actuar antes de que una lesión pueda evolucionar.







