27 alumnos y dos docentes del Colegio Mayor Peñalolén recrearon el popular formato de conciertos íntimos con un repertorio de música latinoamericana. El proyecto combinó arte, trabajo colaborativo y aprendizaje práctico, convirtiendo a los estudiantes en músicos, productores y realizadores audiovisuales.
La biblioteca del Colegio Mayor Peñalolén se convirtió en un escenario musical inspirado en los famosos Tiny Desk Concerts, en una innovadora actividad que reunió a 27 estudiantes y dos profesores en torno a la música, la creatividad y el aprendizaje colaborativo. La iniciativa, desarrollada como parte de un proyecto académico, culminó con un concierto que rindió homenaje a destacados artistas latinoamericanos y que fue íntegramente producido por los propios alumnos.
La actividad reunió a jóvenes de dos cursos de IV Medio y comenzó a gestarse en marzo bajo la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP). El desafío consistió en diseñar, organizar y ejecutar un espectáculo musical completo, integrando distintas habilidades y áreas de conocimiento.
“Fue concebido como una instancia de evaluación, donde los estudiantes debían preparar un show completo”, explica Esteban Muñoz, profesor de Música, quien además participó como integrante de la banda y fue uno de los impulsores de la iniciativa.
La biblioteca del establecimiento fue adaptada especialmente para recrear la atmósfera íntima que caracteriza a los Tiny Desk Concerts, el reconocido formato musical que ha albergado presentaciones de artistas internacionales como Adele, Dua Lipa y Bad Bunny.
La idea de replicar este formato surgió en gran parte gracias al impacto generado por la presentación de 31 Minutos en los estudios de la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos, realizada en octubre pasado y que acumuló millones de visualizaciones en plataformas digitales.
“Eso resultó clave para despertar el interés de los estudiantes por recrear el formato”, señala Ignacio Toledo, profesor de Historia, integrante de la banda y organizador del proyecto.
Según el docente, la propuesta permitió integrar investigación, interpretación artística y producción audiovisual en una experiencia que buscó destacar la riqueza cultural de América Latina.
Un recorrido por la música latinoamericana
Durante los 25 minutos de presentación, los estudiantes interpretaron reconocidas canciones como “Por si acaso no regreso” de Celia Cruz, “Alturas” de Inti-Illimani, “La exiliada del sur” de Violeta Parra, “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara y “Nunca quedas mal con nadie” de Los Prisioneros.
Uno de los aspectos más destacados fue que la grabación, el sonido, la producción audiovisual y el registro completo del evento estuvieron a cargo de los propios alumnos, quienes posteriormente compartieron el material a través de las plataformas digitales del colegio.
Aprender haciendo
Entre las integrantes de la banda estuvo Emilia Concha, quien participó como cantante y valoró la experiencia de crear una propuesta artística junto a sus compañeros.
“Para mí fue un momento único e inolvidable. Fue una oportunidad de colaborar para crear algo hermoso”, comenta.
Por su parte, Victoria Aravena destacó el aprendizaje obtenido al conocer el trabajo que existe detrás de una producción musical.
“Fue uno de los trabajos más entretenidos e interesantes que he realizado en el colegio. Antes me llamaba la atención la puesta en escena, pero nunca había comprendido la cantidad de cosas que ocurren detrás”, afirma.
Una experiencia que trasciende la música
Para los docentes, el valor del proyecto va mucho más allá del resultado artístico. La iniciativa permitió fortalecer competencias como el trabajo en equipo, la creatividad, la comunicación y la resolución de problemas.
“Más que recrear un formato internacional, este proyecto permitió formar estudiantes críticos, creativos y capaces de comunicar ideas a través del arte. Les entregó herramientas que trascienden la sala de clases y que, sin duda, los acompañarán durante toda la vida”, sostiene Ignacio Toledo.
En la misma línea, Esteban Muñoz plantea que la experiencia demuestra la importancia de generar espacios de aprendizaje significativos.
“Este tipo de iniciativas deja en evidencia el interés y la necesidad de contar con instancias de este tipo, especialmente cuando los estudiantes pueden profundizar en una asignatura a través de un proyecto relevante. Sería maravilloso mantener esta evaluación como una actividad permanente y que experiencias similares pudieran replicarse en otros establecimientos del país”, concluye.







