Hipertensión y ACV

La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades crónicas más frecuentes y silenciosas. Muchas personas conviven durante años con presión alta sin presentar síntomas evidentes, lo que incrementa significativamente el riesgo de complicaciones graves, entre ellas el Accidente Cerebrovascular (ACV), una de las principales causas de discapacidad adquirida en adultos, según la Organización Mundial de la Salud.

Cuando ocurre un ACV, las secuelas no son solo físicas. Muchas personas presentan dificultades para hablar, comprender conversaciones, recordar información o deglutir de forma segura y eficiente. Estas alteraciones afectan actividades cotidianas como conversar, responder una llamada telefónica o alimentarse con distintas texturas, además de limitar la participación en reuniones familiares y sociales, generando frustración, inseguridad o temor a no poder comunicarse con claridad.

En este contexto, la rehabilitación fonoaudiológica cumple un rol fundamental en la recuperación de las habilidades comunicativas y deglutorias afectadas tras un ACV. El proceso terapéutico se desarrolla junto a la persona y su entorno cercano, mediante un enfoque interdisciplinario adaptado a las secuelas y necesidades de cada paciente.

La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir el riesgo de un ACV. Mantener controles médicos periódicos, monitorear la presión arterial, disminuir el consumo de sal, evitar el tabaquismo, realizar actividad física de manera regular y consultar oportunamente ante signos de alerta pueden marcar una diferencia decisiva.

Señales de alerta que requieren atención médica inmediata

  • Dolor de cabeza intenso y repentino.
  • Dificultad para hablar o comprender el lenguaje.
  • Desviación del rostro o debilidad repentina en un lado del cuerpo.
  • Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
  • Confusión súbita o cambios bruscos en la comprensión.
  • Alteraciones visuales o pérdida del equilibrio.

Detrás de cada ACV hay una historia que puede cambiar radicalmente la vida de una persona y su familia. Por ello, controlar la presión arterial, reconocer oportunamente los signos de alerta y consultar de inmediato pueden mejorar el pronóstico y reducir las secuelas que afectan la vida cotidiana.

La fonoaudiología entrega herramientas efectivas para recuperar la comunicación y la deglución, favoreciendo la autonomía y mejorando la calidad de vida tanto de las personas afectadas como de quienes las cuidan.

 

Por Pilar Valdivia Valdés
Académica de Fonoaudiología
Universidad Andrés Bello

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