
Día de la Tierra: pérdida de bosques y crisis climática avanzan más rápido que las políticas públicas
El Día de la Tierra se conmemora este 22 de abril en un escenario crítico. Los indicadores ambientales vuelven a encender alertas globales. La pérdida de bosques tropicales y la crisis climática avanzan con fuerza. Lo hacen más rápido que la capacidad de respuesta de los sistemas productivos y regulatorios.
Una crisis ambiental estructural y en expansión
El debate vuelve al centro. La pregunta es directa. ¿Cómo proteger el planeta cuando el deterioro se vuelve estructural? Los signos se acumulan. Se intensifican. Se conectan entre sí.
La crisis hídrica, la pérdida de biodiversidad y los eventos climáticos extremos ya no son hechos aislados. Son tendencia. Son parte de una nueva realidad global.
Las cifras lo confirman. Según Global Forest Watch 2024, el mundo perdió 6,7 millones de hectáreas de bosque primario tropical. Es el nivel más alto registrado. La causa es clara. Incendios forestales y expansión productiva sobre ecosistemas sensibles.
Más allá del cambio climático
La mirada experta es clara. La crisis ambiental no es solo climática. Es sistémica. Involucra múltiples factores. Exige respuestas integrales.
Así lo explica Natalia Conejero, directora de la Escuela de Ingeniería Civil y Ciencias Geoespaciales de la Universidad Bernardo O’Higgins:
“La protección del planeta no puede reducirse únicamente al cambio climático. Existe una crisis que incluye pérdida de biodiversidad, contaminación y presión sobre los recursos naturales”.
El debate avanza. Se integran conceptos. Transición energética, economía circular y restauración de ecosistemas ganan espacio. Pero no basta. El ritmo de cambio sigue siendo insuficiente.
Chile y América Latina bajo presión
El impacto ya es visible. Es concreto. Chile enfrenta megasequías, retroceso de glaciares e incendios forestales más frecuentes. La disponibilidad de agua es cada vez más inestable.
“Se configura una nueva normalidad que afecta ecosistemas y actividades productivas”, advierte Conejero.
El riesgo es mayor. Si no se aceleran las medidas, el escenario se agrava. Más escasez hídrica. Más degradación. Más pérdida de biodiversidad. El impacto no es solo ambiental. También es social y económico.
Regulación: avances que aún no son suficientes
Existen avances. Hay nuevas leyes. Ley Marco de Cambio Climático, Ley REP y Ley de Eficiencia Energética marcan un camino.
Pero el problema persiste. La implementación es el gran desafío. Las normas deben traducirse en cambios reales. Deben impactar en los sistemas productivos.
La ciencia y la tecnología cumplen un rol clave. Permiten medir. Permiten anticipar. Permiten gestionar riesgos. Pero no bastan por sí solas.
El mensaje es claro. Se requieren decisiones políticas firmes y cambios culturales profundos. Cambios en el consumo. Cambios en el uso del agua y la energía.
Porque hoy, más que nunca, la crisis ambiental es estructural. Y enfrentarla exige actuar con urgencia.





