Las sopas como la cazuela, lentejas, carbonada y crema de zapallo son una buena alternativa para fortalecer la alimentación en los meses fríos.
Cuando bajan las temperaturas, una sopa caliente no solo entrega abrigo y sensación de bienestar: también puede convertirse en una comida completa, nutritiva y accesible. Según especialistas en nutrición, una preparación equilibrada permite incorporar verduras, proteínas, legumbres y carbohidratos de buena calidad, aportando energía, hidratación y nutrientes esenciales durante el invierno.
Aunque muchas veces se asocia a una comida sencilla, una sopa bien preparada puede transformarse en un plato principal saludable, especialmente en una temporada donde suelen aumentar los alimentos más calóricos y disminuir el consumo de frutas y verduras frescas.
“La sopa tiene múltiples ventajas nutricionales. Permite combinar distintos grupos de alimentos en una sola preparación, favorece la hidratación y es una excelente alternativa para aumentar el consumo de verduras durante los meses de invierno”, explica Javiera Herrera, directora de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar.
La especialista advierte que no todas las sopas tienen el mismo aporte nutricional. Una preparación basada únicamente en caldo y fideos puede ser reconfortante, pero no necesariamente entrega todos los nutrientes necesarios. Para lograr una comida equilibrada, recomienda incluir una variedad de verduras, una fuente de proteínas y carbohidratos adecuados.
Entre los ingredientes más recomendados están zapallo, zanahoria, cebolla, acelga, espinaca, brócoli, apio y porotos verdes, además de proteínas como pollo, pescado, carne magra, huevo o legumbres.
“Una fórmula sencilla es pensar en el plato saludable: una buena cantidad de verduras, una porción de proteínas y un aporte adecuado de carbohidratos. Así obtenemos una preparación más completa y que genera mayor saciedad”, señala Herrera.
Además, las sopas permiten aprovechar productos de temporada, que suelen tener un menor costo y excelentes propiedades nutricionales. “Consumir verduras de estación permite acceder a alimentos con buenas características nutricionales y a un precio más conveniente para las familias”, agrega la académica.
1. Cazuela: tradición chilena con alto aporte nutricional
La cazuela es una de las preparaciones más representativas de la cocina chilena durante el invierno. Ya sea con pollo o vacuno, combina proteínas de alto valor biológico, verduras y carbohidratos en un solo plato.
Papa, zapallo, choclo, zanahoria, porotos verdes, arroz y carne forman parte de esta receta que entrega energía y nutrientes esenciales para enfrentar las bajas temperaturas.
“La cazuela es un excelente ejemplo de alimentación equilibrada porque reúne proteínas, verduras y carbohidratos de buena calidad en una misma preparación. Además, aporta vitaminas y minerales provenientes de sus distintos vegetales”, explica Herrera.
2. Lentejas con arroz y verduras: una opción económica y completa
Las legumbres son uno de los alimentos más destacados por su aporte nutricional. Al combinarlas con arroz se mejora la calidad de la proteína vegetal, mientras que las verduras incorporan fibra, vitaminas y antioxidantes.
Una sopa de lentejas es una alternativa especialmente recomendable para quienes buscan comidas económicas, nutritivas y capaces de generar mayor saciedad.
“Las legumbres aportan proteínas vegetales, fibra y minerales. Además, contribuyen a un mejor control de la glicemia y del colesterol”, destaca la especialista.
La nutricionista recuerda que incorporar legumbres al menos dos veces por semana es una recomendación clave para mantener una alimentación saludable.
3. Carbonada: energía para los días más fríos
La carbonada es otro clásico de la cocina chilena que puede convertirse en una comida completa gracias a la combinación de carne, verduras y carbohidratos.
Papa, zapallo, zanahoria, choclo, porotos verdes y carne magra aportan nutrientes esenciales y convierten esta preparación en una alternativa ideal para el invierno.
“La carbonada reúne distintos grupos de alimentos, por lo que puede constituir perfectamente un plato principal. Aporta energía, proteínas, vitaminas y minerales necesarios para cubrir los requerimientos diarios”, señala Herrera.
4. Crema de zapallo: una alternativa liviana y nutritiva
Para quienes prefieren preparaciones más suaves, la crema de zapallo es una excelente opción. Este alimento destaca por su contenido de carotenoides, compuestos asociados a la salud visual y con propiedades antioxidantes.
Sin embargo, la especialista recomienda enriquecerla para transformarla en una comida más completa.
“Para equilibrar esta preparación es importante incorporar una fuente de proteínas, como huevo, leche, yogur natural o pollo desmenuzado”, explica.
También recomienda utilizar hierbas y especias naturales, como orégano, perejil, cilantro, ajo o merkén, para potenciar el sabor sin aumentar excesivamente el consumo de sal.
Una preparación versátil para toda la familia
Aunque tradicionalmente se consumen durante el invierno, las sopas pueden incorporarse durante todo el año y adaptarse a distintas necesidades nutricionales.
Pueden servirse como plato principal, como entrada para aumentar el consumo de verduras o como una alternativa práctica para incluir legumbres y proteínas en la alimentación diaria.
“La sopa puede consumirse tanto en el almuerzo como en la cena. Lo importante es que contenga los nutrientes necesarios para lograr una alimentación equilibrada”, afirma Herrera.
La académica también destaca la importancia de las técnicas de preparación. Respetar los tiempos de cocción ayuda a conservar mejor las vitaminas y minerales de los ingredientes, evitando pérdidas innecesarias de nutrientes.
Finalmente, la especialista concluye que las sopas siguen siendo una de las mejores alternativas para enfrentar el invierno, porque combinan tradición, accesibilidad y beneficios nutricionales.
“Cuando se preparan con ingredientes variados y de buena calidad, las sopas no solo ayudan a combatir el frío, sino que también contribuyen al bienestar general y a una alimentación saludable”, concluye Herrera.







