Especialistas recomiendan privilegiar el aceite de oliva extra virgen y consumir hasta dos cucharadas diarias para proteger la salud cardiovascular y reducir la inflamación.
El aceite de oliva extra virgen se ha consolidado como uno de los alimentos más recomendados para cuidar la salud cardiovascular, gracias a su alto contenido de grasas saludables y antioxidantes. Aunque cada vez está más presente en la alimentación de los chilenos, aún persisten dudas sobre qué tipo elegir, cuánto consumir y cómo aprovechar al máximo sus beneficios.
Diversas investigaciones científicas han demostrado que el consumo habitual de aceite de oliva forma parte de uno de los patrones alimentarios más saludables del mundo: la dieta mediterránea, asociada con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, una menor inflamación y una mejor calidad de la alimentación.
Perla Valenzuela, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, explica que la mayor ventaja del aceite de oliva extra virgen está en su composición nutricional.
“El aceite de oliva, especialmente el extra virgen, es una de las principales fuentes de grasa saludable en la alimentación. Su alto contenido de grasas monoinsaturadas, particularmente ácido oleico, contribuye a disminuir el colesterol LDL o colesterol malo y favorece la salud cardiovascular”, señala.
La especialista agrega que sus beneficios van mucho más allá del perfil de grasas.
“También contiene polifenoles y otros compuestos antioxidantes con efectos antiinflamatorios que ayudan a proteger los vasos sanguíneos del daño oxidativo. Por eso ocupa un lugar central en la dieta mediterránea, cuyo consumo se asocia a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares”, explica.
¿Cuánto aceite de oliva se recomienda consumir?
Aunque se trata de un alimento muy saludable, el aceite de oliva sigue siendo una grasa y aporta una cantidad importante de calorías, por lo que su consumo debe ser moderado.
La recomendación para adultos es consumir alrededor de dos cucharadas diarias (20 ml), siempre como parte de una alimentación equilibrada.
“Esta cantidad permite obtener sus beneficios cardiovasculares sin generar un exceso de calorías que pueda afectar el peso corporal”, indica Valenzuela.
La nutricionista advierte además que uno de los errores más frecuentes es sumar aceite de oliva a la dieta sin reemplazar otras grasas de menor calidad.
“El aceite de oliva debe sustituir grasas menos saludables, como mantequilla, manteca u otros aceites con mayor contenido de grasas saturadas. No se trata de agregar calorías, sino de mejorar la calidad de las grasas que consumimos”, enfatiza.
Extra virgen, virgen o refinado: ¿cuál elegir?
Al momento de comprar, muchos consumidores encuentran distintas categorías de aceite de oliva, lo que genera confusión.
La especialista explica que la principal diferencia está en el proceso de elaboración y en la conservación de sus compuestos beneficiosos.
El aceite de oliva extra virgen es considerado la mejor alternativa desde el punto de vista nutricional, ya que se obtiene mediante procesos mecánicos, sin refinamiento, lo que permite conservar mejor sus antioxidantes, vitaminas y compuestos bioactivos.
En tanto, el aceite de oliva virgen también mantiene una buena calidad nutricional, aunque puede contener una menor concentración de antioxidantes y presentar pequeñas diferencias en aroma o sabor.
Los aceites refinados o comercializados como “puros”, en cambio, han sido sometidos a procesos industriales que disminuyen parte de sus componentes protectores, por lo que ofrecen menos beneficios para la salud.
Cómo aprovechar mejor sus beneficios
La académica recomienda utilizar aceite de oliva extra virgen principalmente en preparaciones en frío, como ensaladas, verduras, tostadas o aliños, ya que así conserva mejor sus propiedades antioxidantes.
No obstante, también puede utilizarse para cocinar, siempre evitando temperaturas excesivamente altas y considerando un consumo moderado.
Más allá de las tendencias alimentarias, la evidencia científica sigue respaldando al aceite de oliva como uno de los mejores aliados para proteger el corazón, reducir la inflamación y mejorar la calidad de la alimentación.
“Elegir un aceite de oliva extra virgen de buena calidad, consumirlo en cantidades adecuadas y utilizarlo para reemplazar grasas menos saludables puede generar un impacto importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares y en el cuidado integral de la salud”, concluye Perla Valenzuela.







