Eurofarma incorpora una terapia de última generación para personas con epilepsia focal farmacorresistente, condición que afecta a miles de pacientes en el país.
Chile suma una nueva opción terapéutica para el tratamiento de la epilepsia focal farmacorresistente. Eurofarma, una de las principales compañías farmacéuticas de Latinoamérica, lanzó XCOPRI® (cenobamato), un medicamento de última generación dirigido a personas cuya enfermedad no ha logrado controlarse adecuadamente pese al uso previo de, al menos, dos fármacos antiepilépticos.
La epilepsia afecta a cerca de 300 mil personas en Chile, según cifras del Ministerio de Salud. Aunque existen distintos tratamientos disponibles, alrededor del 30% de los pacientes continúa presentando crisis epilépticas, una condición conocida como epilepsia farmacorresistente, que impacta de forma importante su calidad de vida y la de sus familias.
En este escenario, la incorporación de cenobamato representa un avance relevante para la neurología chilena, al ofrecer una nueva alternativa terapéutica respaldada por la experiencia clínica obtenida tras su implementación en Estados Unidos y Europa.
“El tratamiento con cenobamato puede reducir significativamente las crisis epilépticas, incluso en pacientes con epilepsia farmacorresistente, mejorando de manera importante su calidad de vida”, afirmó João Siffert, vicepresidente de Innovación de Eurofarma.
Resultados clínicos respaldan su eficacia
Los estudios clínicos demostraron resultados especialmente alentadores. Uno de cada cinco pacientes logró quedar libre de crisis epilépticas, un desempeño que posiciona a cenobamato como una de las innovaciones más relevantes en el tratamiento de la epilepsia focal farmacorresistente.
Su mecanismo de acción innovador ha mostrado un perfil de eficacia superior al observado con otras terapias disponibles para este tipo de pacientes, ampliando las posibilidades de control de una enfermedad que sigue representando un importante desafío para los especialistas.
Un desafío para la salud pública
La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas crónicas más frecuentes del mundo. En América Latina y el Caribe, más de seis millones de personas viven con epilepsia activa, mientras que más del 60% de los pacientes no recibe un tratamiento adecuado, debido a barreras como el diagnóstico tardío, el acceso limitado a especialistas y la disponibilidad restringida de terapias innovadoras.
Como consecuencia, la enfermedad continúa asociada a altos niveles de discapacidad, estigmatización social y deterioro de la calidad de vida, lo que refuerza la necesidad de ampliar el acceso a tratamientos eficaces y oportunos para quienes conviven con esta condición.







