Estudiantes USM construyen pabellón en Jardín Botánico

El Pabellón 30 fue diseñado y construido por estudiantes de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María y ya está abierto a la comunidad en Viña del Mar.

Un nuevo espacio de encuentro, contemplación y recorrido se incorporó al Jardín Botánico Nacional de Viña del Mar. Se trata del Pabellón 30, una obra diseñada y construida por estudiantes de Arquitectura de la Universidad Técnica Federico Santa María (USM), como parte de la conmemoración de los 30 años de la carrera.

El proyecto permitió a los estudiantes participar en todas las etapas de una obra real, desde el análisis del lugar y el diseño hasta la construcción y materialización. Así, el taller universitario se transformó en una experiencia concreta de aprendizaje y en un nuevo espacio disponible para los visitantes del jardín.

La iniciativa nació en el Taller 351, correspondiente al quinto semestre de Arquitectura, con el desafío de desarrollar una propuesta que combinara colaboración, experimentación y construcción a escala real.

Del aula al territorio

El proceso comenzó con 36 propuestas arquitectónicas, elaboradas a partir del estudio del lugar y la exploración de distintos sistemas constructivos. De ellas, cuatro llegaron a la etapa final y fueron presentadas ante representantes del Jardín Botánico Nacional y académicos del Departamento de Arquitectura.

Finalmente, la propuesta de la estudiante Ximena Ríos fue seleccionada como ganadora.

El Pabellón 30 se ubica en el sector Los Robles, entre dos senderos que conducen hacia la laguna Linneo. Su diseño busca integrarse al paisaje mediante una estructura de geometría abierta y color verde colonial, que genera distintos recorridos y espacios para permanecer y contemplar el entorno.

Durante la inauguración, el rector de la USM, Juan Yuz, destacó la obra como una expresión concreta del vínculo de la universidad con su entorno.

“A través de este pabellón se hace realidad el discurso de poner en valor y de vincularnos activamente con el entorno, en este caso con el Jardín Botánico, del cual incluso somos vecinos a través de nuestra Sede Viña del Mar”, señaló.

La autoridad también valoró que una propuesta desarrollada en un taller universitario pudiera convertirse en una obra permanente al servicio de la comunidad.

Arquitectura que se aprende construyendo

Para Sandro Maino, director del Departamento de Arquitectura de la USM, el proyecto permitió completar un proceso formativo que muchas veces se desarrolla por separado.

“Proyectar, diseñar y construir es una triada que pareciera integrada por el campo de la arquitectura, pero que generalmente no la ejecutan las mismas manos”, explicó.

La experiencia permitió que los estudiantes trabajaran directamente con materiales y conocieran en terreno las distintas etapas que implica levantar una obra, desde su concepción hasta su ejecución.

El equipo académico estuvo integrado por Katherine Cáceres, Francisco Calvo y Amaya Glaría, junto a los ayudantes Andrés Madrid y Florencia Verdugo.

Los profesores ya habían participado cinco años atrás en la construcción de un pabellón conmemorativo por los 25 años de la carrera, instalado en los acantilados Federico Santa María. Los buenos resultados de esa experiencia los llevaron a asumir nuevamente el desafío, esta vez en un entorno natural diferente.

“Fuimos muy bien acogidos por el personal del Jardín Botánico. Estamos muy orgullosos, no solamente porque somos un equipo que ya sabe trabajar en conjunto y cuenta con una metodología, sino que además los estudiantes y nuestros ayudantes demostraron un gran profesionalismo, compromiso y entusiasmo”, señalaron los académicos.

Los docentes agregaron que la obra es el resultado del trabajo conjunto de estudiantes, ayudantes y profesores, y destacaron que ahora el Jardín Botánico cuenta con un nuevo espacio para toda la comunidad.

Ximena Ríos, autora del proyecto ganador, también valoró el resultado. “Estoy feliz de haber desarrollado el proyecto junto con mis compañeros. Fue un gran trabajo y estoy muy contenta con los resultados”, expresó.

Un nuevo espacio para los visitantes

El director del Jardín Botánico Nacional, Alejandro Peirano, destacó el potencial del pabellón para atraer visitantes y generar nuevas experiencias dentro del recinto.

“La gente vendrá a conocer esta estructura que reúne distintos atributos: belleza, contemplación y conexión de las personas con el Jardín Botánico”, afirmó.

La magnitud de la obra también refleja el trabajo desarrollado durante el proyecto. El Pabellón 30 contempla aproximadamente 1.439,7 metros lineales de madera, equivalentes a cerca de 1,44 kilómetros de material, distribuidos en alrededor de 1.204 piezas.

De ellas, 1.030 corresponden a elementos estructurales y 174 a tablas destinadas al suelo.

Con su incorporación al Jardín Botánico Nacional, el Pabellón 30 conecta formación universitaria, arquitectura y territorio, transformando una experiencia académica en un espacio abierto para que la comunidad pueda recorrer, contemplar y experimentar el paisaje.

Isabel Chandía

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