En el Día de la Madre, Pequeño Cottolengo destaca la labor de más de 160 cuidadoras que acompañan diariamente a personas con discapacidad intelectual severa y profunda, convirtiéndose en un apoyo fundamental para su bienestar, contención y calidad de vida.
En Pequeño Cottolengo, el concepto de maternidad se construye desde el cuidado diario, la cercanía y el vínculo humano. En la institución viven cerca de 300 personas con discapacidad intelectual severa y profunda, muchas de ellas en situación de abandono, que requieren apoyo permanente para desarrollar su vida cotidiana.
En este contexto, las cuidadoras cumplen un rol esencial, ya que entregan acompañamiento, contención y apoyo constante a los residentes. Más de 160 personas integran el equipo de trato directo de la institución y, a través de su presencia diaria, se convierten en figuras estables y significativas para quienes viven en la Ciudad Inclusiva de Cottolengo.
La realidad del cuidado también refleja una situación país. Según cifras del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, más de 216 mil personas cuidadoras están registradas en el sistema Chile Cuida, donde el 86% de quienes ejercen esta labor son mujeres.
En contextos de discapacidad intelectual severa, el cuidado implica apoyo permanente en tareas como alimentación, higiene, movilidad y acompañamiento emocional, además de la supervisión constante de rutinas y actividades diarias.
Un vínculo que va más allá del cuidado
En la Ciudad Inclusiva de Cottolengo, las cuidadoras no solo asisten a los residentes en sus necesidades básicas. También construyen vínculos afectivos profundos, basados en la confianza, la cercanía y el conocimiento de cada persona.
Son quienes reconocen sus gestos, sus tiempos y sus necesidades. Para muchos residentes, ellas representan la única figura familiar constante que han tenido en su vida.
“Trabajando en Cottolengo he aprendido mucho de la humildad de quienes cuido, de su cariño incondicional, ya que ellos te ven como si fueras realmente su mamá. Al final acá todos somos una gran familia y siento que todos los días estoy aportando para que ellos se sientan bien”, comenta Ale Antequera, cuidadora del Hogar Juan XXIII de Pequeño Cottolengo.
Un modelo de cuidado centrado en la persona
En Chile, el cuidado sigue recayendo principalmente en las familias. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Discapacidad y Dependencia (ENDIDE), más del 80% de las personas en situación de dependencia recibe apoyo de familiares o personas cercanas.
Cuando esa red no existe, el acompañamiento requiere organización, compromiso y trabajo permanente. En Pequeño Cottolengo, esta labor se desarrolla a través de un modelo centrado en la persona y en el bienestar integral de cada residente.
El trabajo se articula mediante el Modelo de Gestión Integral (GESIN), único en Chile, que coordina áreas como salud, rehabilitación, educación y desarrollo social para entregar una atención continua y personalizada.
Este enfoque permite dar respuesta a las necesidades físicas, emocionales y sociales de los residentes, fortaleciendo su calidad de vida y promoviendo un entorno de cuidado más humano y cercano.
Muchas de las cuidadoras también son madres fuera de la fundación y, aun así, dedican gran parte de su vida al acompañamiento de personas que no cuentan con redes familiares.
“Hablar de madres cuidadoras en Pequeño Cottolengo es hablar de un rol que se construye en la vida diaria, en la constancia y en el vínculo con cada residente. Es una labor mayoritariamente femenina, pero donde también hay hombres que asumen este acompañamiento con la misma dedicación. Este Día de la Madre queremos agradecer este trabajo, porque es parte esencial de la vida en la institución”, señala Cristián Glenz, director ejecutivo de la Fundación.
Un reconocimiento al cuidado y la entrega diaria
En este Día de la Madre, Pequeño Cottolengo quiso reconocer especialmente a quienes, desde el cuidado cotidiano, acompañan la vida de otros con presencia, cercanía y compromiso.
Una labor silenciosa, pero profundamente transformadora, que para muchos residentes representa contención, afecto y una verdadera familia.






