
Salud sexual en Chile en alerta: infecciones de transmisión sexual aumentan pese al mayor acceso a información, evidenciando una brecha crítica en prevención.
Chile enfrenta un aumento sostenido de infecciones de transmisión sexual (ITS), especialmente en jóvenes entre 20 y 39 años, en un escenario donde el acceso a información ha crecido, pero no así las conductas preventivas.
Los datos son preocupantes: entre 2017 y 2021 se registraron más de 70 mil casos de ITS, mientras que en 2024 la gonorrea superó los 2.200 contagios, confirmando una tendencia al alza que inquieta a especialistas.
Brecha entre información y prevención
Pese a la disponibilidad de contenidos sobre salud sexual, expertos advierten una desconexión relevante.
“Existe más información, pero no siempre es útil ni se traduce en conductas preventivas”, explica la matrona Victoria Cancino.
El problema no es solo saber que existen las ITS, sino entender cómo prevenirlas y detectar sus señales de alerta.
Educación sexual incompleta
Uno de los factores clave detrás de esta alza es el enfoque histórico de la educación sexual en Chile.
Durante años, la prevención se centró en el embarazo adolescente, dejando en segundo plano el uso del condón y otras medidas para evitar infecciones.
Este vacío formativo hoy se refleja en el aumento sostenido de contagios.
Más diagnósticos y mayor exposición
El aumento de casos también responde, en parte, a una mayor capacidad de detección.
Hoy existen más exámenes y test rápidos, lo que permite identificar infecciones que antes pasaban desapercibidas.
Sin embargo, los especialistas advierten que también existe un aumento real de contagios, especialmente en adultos jóvenes.
“Es una etapa con mayor actividad sexual, más parejas y, muchas veces, menor percepción de riesgo”, señala Cancino.
Factores de riesgo y acceso
El uso irregular de métodos de protección sigue siendo un factor crítico.
Aunque los preservativos están disponibles en el sistema público, su acceso no siempre es inmediato, lo que limita su uso oportuno.
Además, cambios en las dinámicas sociales, como la postergación de relaciones estables, incrementan la exposición al riesgo.
Mitos que dificultan la prevención
A pesar de la mayor visibilidad del tema, persisten creencias erróneas.
Muchas personas aún creen que las ITS afectan solo a ciertos grupos, que siempre presentan síntomas o que el riesgo es bajo en relaciones ocasionales.
La realidad es distinta: cualquier persona sexualmente activa puede contraer una ITS, incluso sin presentar síntomas visibles.
Un desafío urgente de salud pública
En Chile, las ITS presentan mayor concentración en el norte del país, mientras que los hombres concentran cerca del 80% de los casos de VIH y sífilis.
Frente a este escenario, especialistas coinciden en la necesidad de avanzar.
“Se requiere una educación sexual integral, que incluya prevención efectiva, uso correcto del condón y controles de salud periódicos”, enfatiza Cancino.
El desafío no es solo informar, sino lograr cambios reales en las conductas para frenar el avance de las ITS en el país.





