La planta solar ubicada en el Parque Laguna Carén de la Universidad de Chile, busca acelerar la transición energética industrial.
Chile dio un nuevo paso hacia la transición energética con la inauguración de la primera planta solar a vapor Fresnel del país, un proyecto piloto que busca validar el uso de energía térmica renovable en procesos industriales de alta demanda energética. La instalación, ubicada en el Parque Laguna Carén de la Universidad de Chile, fue desarrollada por Fraunhofer Chile con apoyo del Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM).
La planta utiliza tecnología de radiación solar concentrada para generar vapor y calor industrial, permitiendo reemplazar combustibles fósiles como gas, diésel o carbón en procesos productivos que requieren temperaturas entre 100 y 200 °C.
El proyecto apunta a sectores estratégicos para la economía nacional, como la minería y la agroindustria, donde el calor industrial representa una parte significativa del consumo energético.
En minería no metálica, por ejemplo, el vapor solar puede utilizarse en procesos de concentración, evaporación asistida y recuperación de agua, especialmente en la industria del litio. En agroindustria, en tanto, tiene aplicaciones en cocción, secado, esterilización y pasteurización.
La planta permitirá generar datos reales sobre eficiencia energética, consumo hídrico y desempeño operacional, información clave para facilitar futuras inversiones y reducir las barreras de entrada al calor renovable en Chile.
Un proyecto pionero para la transición energética
El equipo de Sistemas Solares Térmicos de Fraunhofer Chile lideró la implementación de la planta utilizando tecnología desarrollada por la empresa española Solatom.
El proyecto recibió financiamiento del Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania, a través del programa Power-to-MEDME, con una inversión cercana a los 400 millones de pesos.
Durante la inauguración participaron la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés; la embajadora de Alemania en Chile, Susanne Fries-Gaier; el seremi de Energía de la Región Metropolitana, Ignacio Tapia; el decano de la FCFM, Francisco Martínez; además de los directores de Fraunhofer Chile y del Centro de Energía, Frank Dinter y Willy Kracht, respectivamente.
La embajadora Susanne Fries-Gaier destacó que “este proyecto no es solo una planta experimental, sino también una muestra de cómo transformar ideas en tecnologías concretas para el desarrollo sostenible y una mejor calidad de vida”.
Por su parte, el director del Centro de Energía de la Universidad de Chile, Willy Kracht, señaló que “es muy importante avanzar hacia aplicaciones semi industriales que permitan validar tecnologías con potencial real para la industria nacional”.
Energía renovable y autonomía industrial
Uno de los principales objetivos de la iniciativa es disminuir la dependencia de combustibles fósiles y reducir la exposición de las empresas a la volatilidad de los precios internacionales de la energía.
La rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, afirmó que “la transición energética no es solo un desafío técnico, sino también social, cultural e institucional”, agregando que Chile tiene el potencial de aportar a nivel global en esta materia mediante ciencia, cooperación internacional e innovación aplicada.
En tanto, el director de Fraunhofer Chile, Frank Dinter, explicó que “esta planta busca conectar la investigación aplicada con las necesidades concretas del sector productivo, fortaleciendo la autonomía energética y promoviendo procesos industriales más sostenibles”.
Planta opera con energía autónoma
La planta inició su marcha blanca en febrero de 2026 y actualmente ya se encuentra operativa. Además, el sistema funciona de manera completamente autónoma gracias a una planta fotovoltaica de 12,8 kW con almacenamiento energético incorporado.
Esa infraestructura también abastece una planta de tratamiento de aguas integrada al proyecto, reforzando el enfoque sustentable de esta innovación energética desarrollada en Chile.






