Especialistas advierten que el uso incorrecto de estufas a combustión y la falta de ventilación pueden aumentar el riesgo de intoxicaciones, crisis respiratorias y problemas cardiovasculares durante los meses más fríos.
Con la llegada del invierno, miles de hogares recurren a estufas para enfrentar las bajas temperaturas. Sin embargo, una calefacción mal utilizada puede convertirse en un riesgo para la salud. La acumulación de contaminantes en espacios cerrados favorece la aparición de enfermedades respiratorias, agrava patologías crónicas e incluso puede provocar intoxicaciones por monóxido de carbono.
El riesgo invisible dentro del hogar
Durante los meses fríos, las viviendas permanecen más tiempo cerradas, lo que reduce la ventilación natural y facilita la acumulación de gases y partículas contaminantes emitidas por estufas a parafina, gas o leña.
Entre las sustancias que pueden concentrarse al interior de los hogares destacan el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el material particulado fino y el exceso de humedad, elementos que afectan directamente la calidad del aire y la salud de las personas.
La académica de la Facultad de Enfermería de la Universidad Andrés Bello, Javiera Cataldo Castro, explica que uno de los momentos más críticos ocurre durante el encendido y apagado de las estufas a parafina.
“Estos procesos concentran una mayor emisión de gases y olores irritantes, por lo que siempre deben realizarse fuera de la vivienda o en lugares ampliamente ventilados”, señala.
Nunca utilizar estufas en dormitorios
La especialista advierte que este tipo de calefactores no debe utilizarse durante la noche ni en dormitorios, baños o espacios pequeños, debido al riesgo de acumulación de gases contaminantes.
“La acumulación de contaminantes en espacios reducidos puede afectar la función respiratoria y aumentar el riesgo de intoxicaciones, especialmente por monóxido de carbono, un gas que no tiene olor ni color y que puede generar graves consecuencias para la salud”, enfatiza.
Los grupos más vulnerables son niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares crónicas.
¿Cuál es la calefacción más segura?
Desde el punto de vista sanitario, las alternativas más recomendadas son aquellas que no generan combustión al interior de la vivienda, como los paneles eléctricos, calefactores eléctricos certificados y equipos de aire acondicionado.
Según la académica, estos sistemas reducen significativamente la exposición a gases contaminantes y material particulado, disminuyendo el riesgo de crisis asmáticas, alergias respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y otras complicaciones de salud.
No obstante, advierte que ninguna medida será completamente efectiva sin ventilación.
“Independientemente del sistema de calefacción utilizado, es fundamental ventilar diariamente el hogar para renovar el aire y disminuir la concentración de contaminantes”, sostiene.
Recomendaciones para un invierno saludable
Los especialistas recomiendan adoptar medidas simples que pueden marcar una diferencia importante en la salud familiar:
- Ventilar diariamente el hogar, incluso en días fríos.
- Realizar mantenciones periódicas a los sistemas de calefacción.
- Encender y apagar estufas a parafina en espacios ventilados o al aire libre.
- No utilizar estufas para secar ropa.
- Evitar cubrir los calefactores.
- No usar estufas a combustión durante la noche.
- Preferir sistemas eléctricos certificados cuando sea posible.
El peligro del humo de tercera mano
Otro factor que deteriora la calidad del aire interior es el consumo de tabaco dentro de la vivienda.
La académica explica que el llamado humo de tercera mano corresponde a residuos tóxicos que permanecen adheridos a muebles, cortinas, alfombras, ropa y otras superficies, incluso después de que el humo visible desaparece.
Esta contaminación residual puede provocar irritación bronquial, tos persistente, crisis asmáticas, infecciones respiratorias y descompensaciones en personas con enfermedades crónicas.
La clave: calefacción, ventilación y hogares libres de humo
Para los especialistas, la mejor estrategia para reducir los problemas respiratorios durante el invierno combina tres medidas fundamentales: utilizar sistemas de calefacción seguros, mantener una ventilación adecuada y evitar el consumo de tabaco dentro del hogar.
Una correcta calefacción no solo aporta confort durante los meses fríos, sino que también protege la salud de toda la familia y contribuye a prevenir enfermedades que suelen aumentar durante la temporada invernal.







