
Especialistas advierten que usar mal la ropa térmica, los calientacamas y las mantas puede provocar desde irritaciones y quemaduras hasta hipotermia. Expertos entregan recomendaciones clave para enfrentar las bajas temperaturas de forma segura durante este invierno.
Con la llegada de las bajas temperaturas, aumentan las consultas médicas por enfermedades respiratorias, lesiones por frío y problemas derivados del uso inadecuado de fuentes de calor. Aunque muchas personas creen saber cómo protegerse del invierno, especialistas advierten que los errores al abrigarse siguen siendo frecuentes y, en algunos casos, pueden afectar seriamente la salud.
El presidente de la Red Nacional de Salud, Dr. Patricio Mardónez, explicó que el frío no solo genera incomodidad, sino que también altera el funcionamiento normal del organismo.
“El frío no solo incomoda: modifica la forma en que el cuerpo funciona. Y cuando la gente se abriga mal, se expone a irritaciones, infecciones y, en casos extremos, a hipotermia”, señaló el especialista.
Las zonas del cuerpo que más pierden calor
El cuerpo humano prioriza mantener calientes los órganos vitales. Por eso, reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades y zonas más expuestas.
Las áreas más sensibles al frío son:
- Cabeza, cuello y rostro: pierden calor rápidamente por exposición al viento y la humedad.
- Manos y pies: la disminución de circulación provoca entumecimiento y aumenta el riesgo de sabañones.
- Nariz, boca y vías respiratorias: el aire frío irrita las mucosas y favorece infecciones respiratorias.
- Espalda baja y articulaciones: las bajas temperaturas incrementan la rigidez muscular y los dolores articulares.
Los errores más comunes al abrigarse
Aunque parece algo simple, especialistas recalcan que abrigarse correctamente requiere estrategia y equilibrio.
Entre los errores más frecuentes destacan:
Usar algodón como primera capa
El algodón retiene humedad y enfría el cuerpo más rápido.
Abrigarse en exceso y sudar
El sudor acelera la pérdida de calor cuando se enfría.
“Es uno de los errores más peligrosos y menos reconocidos”, advirtió el Dr. Patricio Mardónez.
Confiar solo en la sensación térmica personal
El viento y la humedad pueden enfriar el cuerpo incluso cuando no se percibe frío intenso.
Olvidar proteger manos, pies y cabeza
Si estas zonas se enfrían, el cuerpo pierde temperatura más rápido.
Mantener ropa húmeda tras actividad física
La humedad rompe la barrera térmica natural y aumenta el riesgo de enfriamiento.
No protegerse del viento
En muchos casos, un cortaviento liviano puede ser más efectivo que un abrigo muy grueso.
La regla de las tres capas para enfrentar el invierno
Los especialistas recomiendan un sistema simple y efectivo para mantener el calor corporal:
Primera capa: mantener el cuerpo seco
Debe evacuar la humedad.
Se recomiendan materiales como poliéster técnico o lana merino.
Segunda capa: conservar el calor
Polar, lana o materiales térmicos ayudan a aislar la temperatura corporal.
Tercera capa: proteger del viento y la lluvia
Parkas impermeables, cortavientos o softshell cumplen esta función.
Esta estructura permite adaptarse fácilmente a cambios de temperatura y actividad física.
Calientacamas y guateros: útiles, pero con precaución
En invierno, muchas familias utilizan mantas eléctricas, calientacamas y guateros. Sin embargo, un mal uso puede provocar quemaduras, deshidratación de la piel y alteraciones en la regulación térmica del cuerpo.
Calientacamas: solo para templar la cama
Los principales riesgos son:
- Sobrecalentamiento nocturno.
- Quemaduras leves.
- Problemas eléctricos por cables dañados.
Los expertos recomiendan:
- Encenderlo solo 15 a 20 minutos antes de dormir.
- Apagarlo antes de acostarse.
- Revisar cables y conexiones cada temporada.
Guateros: evitar agua hirviendo
El uso incorrecto puede provocar:
- Quemaduras graves.
- Roturas del material.
- Exceso de calor localizado.
Las recomendaciones son:
- Utilizar agua caliente, no hirviendo.
- Usar siempre funda o toalla.
- No dormir abrazado al guatero.
- Cambiar los guateros cada dos o tres años.
La termorregulación: el equilibrio que muchas personas olvidan
El organismo regula automáticamente su temperatura mediante mecanismos como vasoconstricción, sudoración y escalofríos. Cuando se utiliza calor artificial en exceso, ese equilibrio puede alterarse.
“El objetivo del abrigo no es reemplazar la termorregulación, sino acompañarla. Cuando el calor externo es excesivo, el cuerpo se confunde y pierde capacidad de adaptarse”, explicó el Dr. Patricio Mardónez.
Finalmente, el especialista insistió en que enfrentar correctamente el invierno requiere hábitos simples, pero fundamentales.
“El frío no se combate con más ropa, sino con la ropa correcta. La clave es mantener el cuerpo seco, protegido y en equilibrio”, concluyó el presidente de la Red Nacional de Salud.






