
Nuevos sensores en el Glaciar San Francisco incorporan medición del equivalente en agua de la nieve, clave para la gestión hídrica en la Región Metropolitana.
Un avance clave para la seguridad hídrica se concretó en la alta cordillera del Maipo. La Dirección General de Aguas (DGA) y la Junta de Vigilancia del Río Maipo Primera Sección, con apoyo de CONAF, implementaron nueva tecnología que permitirá medir no solo cuánta nieve cae, sino también cuánta agua representa.
La innovación se instaló en la estación Glaciar San Francisco, en el Monumento Natural El Morado, fortaleciendo el monitoreo en una de las zonas más estratégicas para el abastecimiento de agua en la Región Metropolitana.
Medición más precisa para la gestión del agua
La estación, operativa desde 2021, ya registraba variables como temperatura, precipitación y viento. Ahora suma una balanza de nieve (snow scale), capaz de medir el peso del manto nival.
Este avance permite estimar el equivalente en agua de la nieve acumulada, información clave para proyectar la disponibilidad hídrica.
Además, se reposicionó un sensor de altura de nieve, mejorando el rango y la calidad de los datos.
El cambio es significativo: se pasa de medir cuánto nieva a saber cuánta agua real se almacena en la cordillera.
Un proyecto estratégico para enfrentar la escasez hídrica
La iniciativa surge de un estudio encargado en 2025 a la Universidad de Concepción, que identificó brechas en la red de monitoreo de la cuenca del Maipo.
El objetivo es reducir la incertidumbre en la gestión del agua, especialmente en un contexto de menor disponibilidad hídrica.
Según datos recientes, los embalses a nivel nacional registran un 17% menos de agua que el año anterior, mientras que la escorrentía disminuyó un 30% en la última temporada.
Esto refuerza la necesidad de contar con información más precisa sobre nieve y deshielo.
Despliegue en condiciones extremas
La instalación de los equipos implicó un complejo operativo logístico.
El acceso a la estación requiere una caminata de casi tres kilómetros en alta montaña, con restricciones de seguridad en la zona.
Los equipos fueron trasladados desde Santiago en camioneta y helicóptero, en una operación que se extendió por tres jornadas.
Impacto en la seguridad hídrica
Desde la Junta de Vigilancia destacan que mejorar la calidad de los datos permite tomar decisiones más informadas sobre la distribución del agua.
“Contar con mejor información sobre nieve y deshielo es clave para la seguridad hídrica de millones de personas”, señalaron desde la entidad.
Próximos pasos
Una vez finalizadas las validaciones técnicas, los nuevos datos estarán disponibles públicamente, aportando transparencia y soporte a la toma de decisiones.
El desafío ahora es ampliar la red de monitoreo, incorporando nuevas estaciones nivométricas y fluviométricas en puntos estratégicos de la cuenca.
El objetivo es claro: fortalecer la gestión del agua con tecnología, datos de calidad y una mirada de largo plazo frente a la crisis hídrica.





