Convivencia escolar concentra el 75% de las denuncias en Chile

Expertos llaman a detectar señales tempranas de conflictos y fortalecer las habilidades socioemocionales para prevenir situaciones de mayor complejidad en las comunidades educativas.

La convivencia escolar sigue siendo el principal motivo de denuncias en los establecimientos educacionales del país. Según el Informe de Denuncias Ciudadanas 2022-2025 de la Superintendencia de Educación, durante 2025 se registraron 17.076 denuncias relacionadas con esta materia, equivalentes al 75,3% del total de casos recibidos.

La cifra representa un aumento de 22,2% respecto de 2024, un escenario que, según la autoridad, responde tanto a una mayor visibilización de los conflictos como al fortalecimiento de los canales de denuncia disponibles para las comunidades educativas.

Frente a esta realidad, especialistas advierten que uno de los principales desafíos es avanzar desde una respuesta reactiva hacia una mirada preventiva, capaz de identificar las primeras señales antes de que los problemas aumenten su complejidad.

Cambios en la conducta, dificultades para expresar emociones, baja tolerancia a la frustración, aislamiento y conflictos recurrentes pueden ser señales tempranas que requieren atención.

Juan Pablo Muñoz, gerente de Proyectos Sociales de Good Neighbors Chile, explica que reconocer estos indicadores permite intervenir de manera oportuna y fortalecer el bienestar de estudiantes y comunidades escolares.

“Una de las principales señales aparece cuando comienzan a observarse cambios en la forma en que los estudiantes se relacionan consigo mismos y con los demás. Por ejemplo, dificultades para expresar lo que sienten, impulsividad, conflictos frecuentes con sus compañeros o una participación distinta a la habitual”, señala.

El especialista agrega que estas conductas no deben ser vistas únicamente como problemas disciplinarios, sino como oportunidades para acompañar y desarrollar habilidades socioemocionales.

“Es fundamental que las comunidades educativas cuenten con herramientas para identificar estas señales y actuar desde un enfoque preventivo, fortaleciendo capacidades antes de que los conflictos se profundicen”, sostiene.

De la reacción a la prevención

Para Good Neighbors Chile, el desarrollo de habilidades socioemocionales desde los primeros años es una herramienta clave para mejorar la convivencia escolar.

Aprender a reconocer y gestionar emociones, resolver conflictos, desarrollar empatía y tomar mejores decisiones fortalece tanto la vida escolar como el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

“Cuando estas habilidades se trabajan desde la infancia, los estudiantes adquieren herramientas para enfrentar distintas situaciones de la vida cotidiana. Esto no solo mejora la convivencia dentro de la sala de clases, sino que también contribuye a su bienestar emocional”, explica Muñoz.

Actualmente, la organización desarrolla programas en establecimientos educacionales mediante metodologías prácticas y participativas, donde estudiantes, docentes y familias forman parte del proceso.

“Trabajamos con actividades experienciales, reflexión y colaboración. Entendemos que el desarrollo socioemocional no depende únicamente de los niños y niñas, sino que requiere involucrar a toda la comunidad educativa”, indica.

Según el profesional, los resultados observados muestran avances en áreas como autoconocimiento, autorregulación emocional y empatía, competencias que favorecen relaciones más positivas y una disminución de situaciones conflictivas.

Familias y escuelas: una tarea conjunta

Los especialistas destacan que la prevención de conflictos escolares requiere un trabajo coordinado entre establecimientos y hogares.

La educación emocional no ocurre solo en la escuela ni únicamente en la familia: necesita coherencia y colaboración entre ambos espacios.

Muñoz recomienda generar instancias de conversación donde niños y adolescentes puedan expresar sus emociones, sentirse escuchados y aprender estrategias para enfrentar dificultades.

“Es importante validar lo que sienten y acompañarlos en la búsqueda de soluciones, en lugar de enfocarse solamente en corregir una conducta. La empatía, la resolución pacífica de conflictos y la tolerancia a la frustración deben trabajarse diariamente”, afirma.

En un contexto donde la convivencia escolar continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema educativo, los expertos coinciden en que prevenir, escuchar y fortalecer las habilidades emocionales son herramientas fundamentales para construir comunidades escolares más seguras y saludables.

Isabel Chandía

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