
Ruido, cambios de rutina y aglomeraciones pueden generar sobrecarga sensorial. Una especialista entrega cinco claves para favorecer la participación y el bienestar durante las celebraciones.
Las Fiestas Patrias pueden ser una experiencia entretenida para muchos niños, pero también un desafío para quienes presentan neurodivergencia, especialmente por la cantidad de estímulos, los cambios de rutina y las exigencias sociales propias de septiembre. Actos escolares, ensayos, bailes, música, vestuarios y actividades masivas pueden generar sobrecarga sensorial y dificultar su adaptación.
Claudia Figueroa, académica de Fonoaudiología de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y especialista en desarrollo cognitivo, explica que las celebraciones modifican de manera importante la rutina habitual de niños y niñas.
“Las actividades de Fiestas Patrias, tanto en el entorno social como educativo, pueden representar un desafío para niños neurodivergentes debido principalmente a la gran cantidad de estímulos sonoros y visuales, además de los cambios en las rutinas cotidianas”, señala.
La especialista agrega que los ensayos, presentaciones, salidas y cambios de horario pueden generar dificultades de adaptación y flexibilidad, especialmente cuando las actividades reemplazan dinámicas que los niños conocen y anticipan.
¿Cómo saber si un niño está sobrepasado?
Padres, cuidadores y equipos educativos pueden prestar atención a cambios en la conducta habitual durante este período.
Entre las señales que pueden alertar de una sobrecarga están una mayor irritabilidad, angustia, evitación de actividades que antes realizaba sin problemas, alteraciones del sueño o la alimentación y respuestas más intensas frente a situaciones que anteriormente no generaban malestar.
“Es importante observar cambios conductuales como mayor irritabilidad, angustia, evitación de actividades que antes realizaban sin problemas, alteraciones del sueño o de la alimentación”, explica Figueroa.
Participar no significa estar obligado
Uno de los principales desafíos aparece cuando un niño no quiere participar en un baile, presentación o actividad escolar.
Para la especialista, la inclusión no debe confundirse con obligación. La recomendación es que las familias y los establecimientos conversen previamente y definan alternativas que permitan una participación adecuada a las necesidades de cada niño.
“Lo ideal es que padres y profesores dialoguen y lleguen a acuerdos respecto de cómo, en qué medida y de qué manera los niños pueden integrarse a estas actividades. Lo primordial siempre debe ser resguardar su bienestar emocional”, sostiene.
Al mismo tiempo, Figueroa destaca que las experiencias grupales pueden contribuir al desarrollo de habilidades sociales y comunicativas. Por eso, plantea que la exclusión debería ser la última alternativa y que, cuando sea posible, se busque una participación parcial o adaptada.
Cinco claves para unas Fiestas Patrias más inclusivas
La especialista entrega recomendaciones sencillas para que familias y establecimientos puedan anticiparse a las situaciones que podrían generar estrés.
1. Anticipar las actividades
Informar con tiempo qué ocurrirá permite reducir la incertidumbre. Calendarios, planners y apoyos visuales pueden ayudar al niño a conocer las actividades, cuándo se realizarán y qué se espera de él.
2. Reducir los estímulos intensos
Los espacios con mucho ruido, música a alto volumen o grandes aglomeraciones pueden aumentar la sobrecarga sensorial. Cuando sea posible, se recomienda reducir el tiempo de exposición o buscar lugares más tranquilos.
3. Mantener los apoyos sensoriales
Si el niño utiliza habitualmente audífonos reductores de ruido u otros apoyos sensoriales, no es recomendable suspenderlos durante las celebraciones. Mantener estas herramientas puede favorecer su regulación y comodidad.
4. Incorporar pausas
No es necesario permanecer todo el tiempo en medio de la actividad. Salir unos minutos a un lugar tranquilo, tomar una colación o descansar puede ayudar a recuperar la regulación antes de volver a participar.
5. Probar antes el vestuario y los elementos nuevos
Los trajes típicos, zapatos, accesorios o implementos pueden resultar incómodos para algunos niños. Por eso, la especialista recomienda probarlos previamente en casa, para disminuir la incertidumbre y detectar posibles molestias antes de la actividad.
Inclusión también es adaptar
Para Claudia Figueroa, una celebración inclusiva no se limita a que todos los niños estén presentes. También implica generar las condiciones para que puedan participar de acuerdo con sus necesidades.
“Cuando las familias y los equipos educativos conocen las necesidades de cada niño y realizan ajustes razonables, las celebraciones dejan de ser una fuente de estrés y se transforman en oportunidades de participación, aprendizaje y disfrute para todos”, concluye.





