Chile acelera los pagos digitales

Más de 7.700 millones de pagos digitales se registraron en un año en el país. La expansión de tarjetas, billeteras digitales y transferencias en tiempo real impulsa la inclusión financiera y acerca a Chile a una economía con menor uso de efectivo.

Chile se ha consolidado como uno de los países de América Latina con mayor adopción de pagos digitales, una transformación que ya está cambiando la forma en que consumidores y comercios realizan sus transacciones. La expansión de las tarjetas sin contacto, las billeteras digitales y las transferencias electrónicas ha fortalecido un ecosistema que favorece la inclusión financiera, la formalización de la economía y la seguridad en las operaciones.

Según el último Informe de Sistemas de Pago (ISiP) del Banco Central de Chile (BCCh), durante un periodo de 12 meses se registraron más de 7.700 millones de pagos digitales. La cifra equivale a un promedio de 435 pagos digitales por cada persona mayor de 15 años, un 15% más que en el informe anterior.

La tendencia también tiene un impacto potencial en la economía. De acuerdo con un informe de ACI Worldwide sobre el efecto económico de los pagos en tiempo real, este segmento podría aportar US$740 millones adicionales al Producto Interno Bruto de Chile hacia 2028 y facilitar la incorporación de 83.000 personas al sistema financiero formal.

Los pagos digitales se vuelven cotidianos

El uso de medios de pago electrónicos dejó de ser una alternativa emergente y pasó a formar parte de la vida cotidiana. Esta evolución también ha ampliado las opciones disponibles para los comercios, especialmente con la incorporación de nuevos actores al mercado.

La llegada de adquirentes, subadquirentes de tarjetas e iniciadores de pagos ha contribuido a expandir la cobertura del sistema y a diversificar los servicios de aceptación disponibles para las empresas.

Para Rodrigo Soto, Senior Sales Manager Southern Cone de Ingenico, este cambio también está transformando las necesidades tecnológicas de los comercios.

“El crecimiento de las tarjetas sin contacto, billeteras digitales y las transferencias en tiempo real no compite con las soluciones de aceptación tradicionales, sino que redefine lo que los comercios necesitan de sus dispositivos de pago: capacidad de adaptarse a nuevos rieles, seguridad de nivel bancario y una experiencia simple, tanto para quien cobra como para quien paga”, señala.

El ejecutivo agrega que esta transformación responde a una economía en la que el dinero circula de manera cada vez más rápida entre distintos rieles y formatos, por lo que la velocidad y continuidad de las transacciones adquieren un papel central.

Tarjetas y prepago siguen ganando espacio

Las cifras del Banco Central también muestran el nivel de penetración que han alcanzado los pagos electrónicos en el país. Actualmente, el 77% del consumo de los hogares se paga con tarjeta, mientras que el 72% de las empresas del rubro cuenta con los servicios de al menos un adquirente.

Dentro de este ecosistema, las tarjetas de prepago continúan creciendo. Durante el último año se realizaron 577 millones de transacciones con este tipo de tarjetas, equivalentes al 8% del total de los pagos digitales registrados en el periodo.

Estos datos reflejan una reducción progresiva de la dependencia del efectivo para las transacciones cotidianas y consolidan el avance de Chile hacia una economía cashless, es decir, con una participación cada vez menor del dinero físico.

“Para acompañar la evolución del mercado, no basta con digitalizar los pagos; es fundamental contar con un ecosistema competitivo. Por ello, la infraestructura debe estar diseñada para responder al crecimiento constante de las transacciones con total eficiencia y continuidad”, indica Soto.

El desafío está en la infraestructura

La transición hacia una economía con menor uso de efectivo no depende solamente de que las personas adopten nuevas formas de pago. También exige que bancos, fintechs, proveedores de infraestructura y comercios dispongan de sistemas capaces de procesar distintos métodos de manera segura, interoperable y sencilla.

Para los comercios, esto significa avanzar desde terminales diseñados principalmente para aceptar tarjetas hacia plataformas de pago más flexibles, capaces de integrarse a un ecosistema en permanente expansión.

En este escenario han ganado espacio soluciones como AXIUM Android, SoftPOS y las plataformas de gestión remota, que permiten incorporar nuevos métodos de pago y servicios sin depender exclusivamente de la infraestructura tradicional.

La evolución de los pagos digitales plantea así un nuevo escenario para consumidores y empresas: más medios de pago, mayor velocidad de las transacciones y una infraestructura tecnológica cada vez más relevante para sostener el crecimiento del ecosistema digital.

Isabel Chandía

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