Santiago cierra Semana Mundial de la Lactancia Materna con emotivo concurso literario

Santiago cierra Semana Mundial de la Lactancia Materna con emotivo concurso literario

Historias sobre vínculos, dificultades, aprendizajes y maternidad dieron vida a la premiación del concurso “Lactancia Materna: Experiencias que dejan huellas”, realizada en el CESFAM Erasmo Escala.  

La iniciativa reconoció seis relatos escritos por usuarias de la Red de Salud y puso en valor el trabajo que desarrollan los Comités de Lactancia de los CESFAM de Santiago. 

Una niña que vuelve al pecho de su madre buscando un abrazo; otra que comparte la lactancia con su hermana menor; una mujer que comienza a pensar en el destete mientras espera a su segunda hija; y otra que, después del dolor, las grietas y una mastitis, encuentra en la lactancia un refugio, fueron algunas de las historias que dieron vida al concurso literario, cuya premiación marcó el cierre de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 en la Red de Salud de Santiago.

La ceremonia “Lactancia Materna: Experiencias que dejan huellas” se desarrolló en el CESFAM Erasmo Escala, donde un importante grupo de usuarias, vecinas y familias de la comuna se reunió para escuchar relatos construidos desde experiencias reales de maternidad. La actividad fue moderada por Alejandra López, encargada de Promoción y Participación de la DISAL, quien fue guiando una jornada que combinó literatura, testimonios personales y promoción de la salud.

El concurso fue parte de las actividades organizadas por la Dirección de Salud de la Municipalidad de Santiago bajo el lema “Lactancia para un comienzo sostenible en la vida”, y convocó a mujeres de distintos sectores de la comuna a transformar sus experiencias de amamantamiento en relatos capaces de expresar aquello que muchas veces queda fuera de las recomendaciones técnicas: El cansancio, las dudas, la alegría, el dolor, la perseverancia y los vínculos que se construyen durante este proceso.

Seis historias: Seis formas de vivir la lactancia
El primer lugar fue para Erika Lillo Cuevas, usuaria del CESFAM Arauco, con “Mi guagua, mi guagüita”, una poesía escrita desde la transformación de una lactancia que ha acompañado el crecimiento de su hija mayor. La niña que antes dependía de largas tomas hoy corre, baila, canta y vuelve ocasionalmente al pecho de su madre, mientras el vínculo comienza naturalmente a encontrar otras formas de expresión.

La historia incorpora, además, la llegada de una segunda hija y la experiencia de la lactancia en tándem, que llevó a Erika a amamantar simultáneamente a una recién nacida y a su hija mayor, aprendiendo a compatibilizar necesidades, tiempos y afectos. Cerca de cumplir cuatro años de lactancia, el relato observa con ternura cómo el destete comienza a producirse sin imposiciones.

“Fue una experiencia bonita porque nos permitió, en lo personal y como familia, reflexionar sobre esta historia de lactancia, que ha sido tan bonita, tan difícil, con hartos altos y bajos que afortunadamente nos han permitido seguir”, expresó Erika Lillo, tras recibir el reconocimiento.

Para la ganadora -quien agradeció al municipio por esta actividad- compartir estas experiencias también permiten acompañar a otras mujeres que atraviesan dificultades similares. “Creo que esta instancia de relevar la importancia de la lactancia materna es importante porque no siempre es fácil, pero al conocer las experiencias de otras familias, uno puede hacerlo más llevadero”, agregó.

El segundo lugar correspondió a Javiera Parra Homel por “Ser cuidada para cuidar”. Su historia se aleja de la idea de una lactancia perfecta y aborda las incertidumbres del posparto: El agotamiento, la angustia, las dificultades para amamantar y esa culpa silenciosa que puede aparecer cuando las cosas no resultan como se esperaba.

En medio de ese proceso, su relato planteó una reflexión que trasciende la alimentación del recién nacido: Una madre también necesita apoyo. La experiencia de Javiera pone el acento en las personas que sostienen a quien está cuidando y en la importancia de comprender que pedir y recibir ayuda también forma parte de la maternidad. Su historia resume esa enseñanza en una idea sencilla pero profunda: para cuidar, también hay que dejarse cuidar.

El tercer lugar fue para Andrea Moraga Cuicas con “Nuestra conexión más hermosa”, una historia construida desde sus tres años y ocho meses de lactancia. Su relato describe el amamantamiento como algo que supera la dimensión nutricional para convertirse en refugio, consuelo y presencia, especialmente durante las noches difíciles o aquellos momentos en que su hija simplemente necesita sentirse cerca.

Andrea narra también su propia transformación: Mientras su hija crecía, ella aprendía a ser madre y descubría nuevas formas de fortaleza. La lactancia aparece como una experiencia compartida en la que ambas han ido creciendo juntas.

Miedo, humor y despedidas que también dejan huella
El jurado entregó además tres menciones honrosas, reconociendo relatos que abordaron la lactancia desde registros y experiencias muy diferentes.

Una de ellas fue para Andrea Viloria Briñez, autora de “El contrato de la vaca lechera”. Con humor e ironía, su historia comienza con una petición realizada durante el embarazo: Convertirse en una “vaca lechera”. Lo que sigue es una divertida descripción de la lactancia cotidiana, donde aparecen las madrugadas sin dormir, el extractor, la ropa adaptada para amamantar y una pequeña hija que anuncia a viva voz su necesidad de “Tetica”.

Detrás del humor, sin embargo, el relato encuentra su centro en un instante de calma: Cuando la niña termina de alimentarse, mira a su madre y se duerme junto a ella. Es entonces cuando aquella supuesta obligación adquiere otro significado y la lactancia se revela como alimentación, consuelo, abrazo y refugio.

La segunda mención honrosa recayó en María Belén Sepúlveda Ramírez, por “Lactancia de amor: cuando el miedo se transforma en esperanza”. Su relato comienza antes del nacimiento, marcado por el temor de un nuevo embarazo después de haber vivido una pérdida gestacional.

Tras el parto llegaron nuevas dificultades: Problemas de acople, dolor, grietas, extracción de leche, noches sin dormir y una mastitis que la llevó a pensar en abandonar la lactancia. La experiencia fue distinta a las que había vivido anteriormente con sus otras hijas y la obligó a aprender nuevamente.

Su historia evita idealizar ese proceso y muestra cómo la perseverancia convivió con el cansancio y la necesidad de pedir ayuda. Tres meses después, aquello que estuvo cerca de terminar se convirtió, según relata, en uno de los momentos más significativos de cada jornada junto a su hijo.

La tercera mención honrosa fue para Nataly Moyano Rojas por “Cuenta regresiva”, una historia situada en un momento distinto: cuando la lactancia comienza lentamente a despedirse. Su hijo ya come otros alimentos, se interesa por nuevas actividades y puede pasar largos períodos sin pedir pecho. Mientras tanto, ella se prepara emocionalmente para un posible destete.

Nataly asistió a la ceremonia acompañada por su familia y explicó que esta transición coincide con un nuevo embarazo, lo que abre otra decisión: Continuar o no hacia una lactancia en tándem.

“Mi relato se llama ‘Cuenta regresiva’ y un poco expresa las dificultades que tuvimos al inicio al amamantar, ahora un posible destete, porque yo estoy embarazada, entonces estoy pensando si amamantar a dos guaguas al mismo tiempo o no”, señaló.

Su relato deja planteada una paradoja frecuente en esta etapa: Aunque el niño parece necesitar cada vez menos la lactancia, para la madre cerrar ese capítulo puede resultar emocionalmente más complejo. Es una despedida progresiva de una experiencia que probablemente el hijo no recordará conscientemente, pero que su madre espera haya dejado igualmente una huella.

El trabajo permanente de los Comités de Lactancia
Detrás de la ceremonia existe un trabajo que se desarrolla durante todo el año. Los Comités de Lactancia de los CESFAM de Santiago cumplen un rol en la promoción, protección y apoyo de la lactancia materna, generando actividades educativas, espacios de acompañamiento y acciones destinadas a entregar información y herramientas a las familias durante las distintas etapas de este proceso.

Durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, estos equipos desplegaron diversas actividades en los establecimientos de la red comunal, mientras que el concurso literario se transformó en el hito encargado de cerrar la programación y entregar protagonismo a las propias experiencias de las usuarias.

Claudia Gárate, referente del programa infantil comunal y encargada de los Comités de Lactancia, destacó precisamente la labor realizada en los distintos CESFAM y la convocatoria alcanzada por el certamen.

“Estamos cerrando nuestra Semana Mundial de la Lactancia Materna y todas las actividades que realizaron los Comités en cada uno de nuestros CESFAM, con este hito que fue el cierre del concurso literario de historias de lactancia materna”, explicó.

La selección, agregó, no fue sencilla debido a la diversidad y calidad de las experiencias recibidas. “Participaron varias concursantes de la comuna, distintas mamás que contaron su historia. Quisimos en algún momento premiar a todas las más posibles, pero tuvimos una tarea difícil en elegir solo seis relatos: Tres menciones honrosas y los tres primeros lugares”, señaló Gárate.

La actividad contó también con la participación de Macarena Godoy, referente de Lactancia Materna de la Dirección de Atención Primaria del Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC), quien destacó especialmente la posibilidad de escuchar directamente las experiencias de las madres.

“Ha sido una actividad muy bonita que llena el corazón, de escuchar a todas estas mamás contar sus experiencias en torno a la lactancia. Así que me voy muy contenta y muy agradecida de esta invitación”, concluyó.

Revisa todos los relatos ganadores en el siguiente link.

Andrés Aguilera

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