Personas mayores culminan taller de acompañamiento en duelo en Santiago

Personas mayores culminan taller de acompañamiento en duelo en Santiago

La iniciativa, desarrollada junto a la Biblioteca de Santiago, generó durante cuatro semanas un espacio de encuentro, reflexión y contención, finalizando con una ceremonia de reconocimiento a quienes participaron del proceso. 

Compartir emociones, recordar a quienes ya no están y encontrar apoyo en otras personas fueron parte del Taller de Acompañamiento en Duelo para Personas Mayores, impulsado por el Programa de Salud Mental del CESFAM Erasmo Escala junto a la Biblioteca de Santiago. La iniciativa buscó generar un entorno seguro para abordar las pérdidas, disminuir la sensación de aislamiento y entregar herramientas que contribuyan al bienestar emocional.

Las jornadas se desarrollaron entre el 2 y el 23 de septiembre en la Sala +60 de la Biblioteca de Santiago, ubicada en Matucana 151. A lo largo de cuatro semanas, los asistentes pudieron comprender las distintas manifestaciones asociadas a este proceso, reconocer sentimientos y fortalecer recursos personales, sociales y comunitarios para afrontar momentos difíciles. El programa considera especialmente la realidad de las personas mayores, quienes pueden experimentar varias pérdidas y cambios significativos durante esta etapa de la vida.

Uno de los aspectos relevantes fue la apertura de la actividad a la comunidad, constituyéndose en la primera experiencia de estas características desarrollada por el equipo para personas que no necesariamente son usuarias del CESFAM Erasmo Escala. La colaboración con la Biblioteca de Santiago permitió acercar el trabajo de salud mental a un espacio comunitario, favoreciendo nuevas instancias de participación y acompañamiento.

Alejandra Miranda, del Programa de Salud Mental del CESFAM Erasmo Escala, explicó que la propuesta combinó conocimientos y herramientas, pero también relevó el papel que cumplen los vínculos durante estos procesos. “Trabajamos el desarrollo del duelo, su conceptualización, herramientas de manejo, las habilidades personales y el valor de la comunidad para enfrentar estas situaciones”, señaló.

Durante las sesiones se realizaron dinámicas como “El río de mi vida”, orientada a reconocer momentos significativos de pérdida; “El bingo de las emociones”, enfocado en identificar y conversar sobre distintos sentimientos; y “Caja de la memoria”, que permitió rescatar recuerdos positivos y mantener presente el legado de seres queridos. Las actividades combinaron instancias individuales y grupales, respetando los tiempos y formas de expresión de cada asistente.

José Alvarado, vecino de Santiago, profesor jubilado venezolano y usuario del CESFAM Ignacio Domeyko, valoró el carácter humano de la experiencia. “Fue extraordinario, muy profesional y humano. Tuvimos la oportunidad de compartir con otras personas que también están viviendo situaciones de duelo; algunas desde hace más tiempo y otras más recientes, pero que siguen presentes”, comentó.

El cierre estuvo marcado por un emotivo momento de reflexión y memoria, que incluyó la actividad simbólica “Una vela en memoria” y un recorrido por lo vivido durante las cuatro semanas. La jornada culminó con la entrega de certificados a los participantes, como reconocimiento a su compromiso, confianza y constancia durante todo el proceso, poniendo término a un ciclo que destacó el valor de acompañarse, compartir experiencias y construir comunidad como parte del cuidado de la salud mental.

Andrés Aguilera

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