Especialistas advierten que el aumento de virus respiratorios ya está impactando fuertemente en las consultas médicas y hospitalizaciones. Expertos recomiendan reforzar medidas simples de prevención para reducir contagios y proteger a niños, adultos mayores y pacientes crónicos durante el invierno.
Las enfermedades respiratorias volvieron a instalarse con fuerza en Chile. La circulación de virus como Influenza, Virus Respiratorio Sincicial (VRS) y COVID-19 está provocando un aumento sostenido de contagios, consultas de urgencia y hospitalizaciones, especialmente en grupos de riesgo.
Frente a este escenario, especialistas recalcan que mantener hábitos preventivos básicos puede marcar una diferencia importante para evitar cuadros graves y disminuir la presión sobre el sistema de salud durante el peak invernal.
“El aumento de enfermedades respiratorias en esta época responde a múltiples factores: mayor circulación viral, menos ventilación de espacios y más contacto en ambientes cerrados. Por eso es clave reforzar las medidas preventivas antes de enfermarse”, explicó Pablo Manríquez, académico de Kinesiología de Universidad Andrés Bello.
Los especialistas coinciden en que la vacunación continúa siendo una de las herramientas más importantes para prevenir complicaciones graves.
Actualmente existen campañas activas contra Influenza, COVID-19 y Virus Respiratorio Sincicial, especialmente dirigidas a lactantes, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
“Las vacunas permiten disminuir significativamente el riesgo de hospitalización y cuadros graves”, destacó Manríquez.
Además, el experto advirtió que muchas personas pertenecientes a grupos de riesgo aún no completan sus esquemas de vacunación pese al aumento de contagios.
Aunque muchas veces se subestima, el lavado frecuente de manos sigue siendo una de las formas más eficaces de prevenir enfermedades respiratorias y digestivas.
Los virus pueden permanecer en distintas superficies y transmitirse fácilmente al tocarse la cara, nariz o boca.
“El lavado de manos continúa siendo una barrera muy eficaz contra múltiples enfermedades”, indicó el académico de Universidad Andrés Bello.
Durante otoño e invierno, las bajas temperaturas llevan a mantener ventanas y puertas cerradas por más tiempo. Sin embargo, esta práctica favorece la acumulación de virus en ambientes interiores.
Por eso, los especialistas recomiendan ventilar regularmente:
- Casas.
- Oficinas.
- Salas de clases.
- Espacios con alta circulación de personas.
“Ventilar ayuda a disminuir la carga viral acumulada en ambientes cerrados y reduce considerablemente el riesgo de transmisión”, explicó Manríquez.
Aunque el uso obligatorio de mascarillas terminó tras la pandemia, los expertos recomiendan seguir utilizándolas en determinadas situaciones.
Especialmente en:
- Personas con síntomas respiratorios.
- Pacientes inmunodeprimidos.
- Adultos mayores.
- Transporte público.
- Centros de salud.
- Espacios cerrados y poco ventilados.
“La mascarilla sigue siendo una herramienta útil para disminuir contagios”, afirmó el especialista.
Cubrirse al toser o estornudar ayuda a frenar la propagación
Otra medida básica, pero muy efectiva, es cubrir boca y nariz al toser o estornudar utilizando el antebrazo o pañuelos desechables.
Esta acción reduce la dispersión de gotas respiratorias que pueden transmitir distintos virus respiratorios.
Recuperar hábitos preventivos tras la pandemia
Finalmente, el académico de Universidad Andrés Bello insistió en que muchas de estas medidas se relajaron tras el fin de la emergencia sanitaria, pese a que siguen siendo altamente efectivas.
“No se trata de volver a medidas extremas, sino de recuperar hábitos básicos de cuidado colectivo que ayudan a prevenir complicaciones y reducir la presión sobre el sistema de salud”, concluyó Pablo Manríquez.






