Especialistas advierten que la inflación en el actual escenario económico obliga a las pequeñas y medianas empresas a revisar no solo cuánto venden, sino también la calidad de sus ventas, los plazos de pago y el riesgo de incobrabilidad.
Las pymes chilenas enfrentan un escenario económico cada vez más desafiante. El aumento de la inflación, el mayor costo de vida y consumidores más cautelosos están presionando las finanzas de miles de empresas, especialmente aquellas que dependen de ventas a crédito y márgenes estrechos.
En este contexto, expertos llaman a las pequeñas y medianas empresas a fortalecer su gestión financiera y anticiparse a posibles problemas de liquidez, poniendo el foco no solo en vender más, sino también en asegurar que esas ventas efectivamente se transformen en flujo de caja.
“El escenario actual obliga a las pymes a cambiar la forma en que gestionan sus negocios. Hoy no basta con aumentar ventas; también es clave evaluar la calidad de esas ventas y su capacidad real de convertirse en ingresos efectivos”, explica Julia Donoso, gerente de Riesgo Corporativo de ORSAN Seguros.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en abril una variación mensual de 1,3%, la mayor alza en cuatro años, mientras que la inflación anual alcanzó 4,0%.
A esto se suma un consumidor más cauteloso, con menor disposición al endeudamiento y decisiones de compra más postergadas.
Según Julia Donoso, este escenario está obligando a muchas empresas a operar bajo mayores niveles de riesgo financiero.
“Muchas pymes siguen privilegiando el volumen de ventas por sobre la rentabilidad, manteniendo condiciones de crédito amplias para no perder clientes. Sin embargo, ese crecimiento puede ser artificial si no se traduce en pagos efectivos”, advierte.
Uno de los principales riesgos para las empresas es reaccionar tarde frente a señales de deterioro financiero de sus clientes.
Atrasos reiterados, solicitudes de prórroga o extensión de plazos de pago pueden anticipar problemas de incobrabilidad y afectar directamente la liquidez de las pymes.
“Clientes que antes eran solventes hoy pueden presentar atrasos o extender sus plazos de pago. Por eso las empresas necesitan monitoreo constante y sistemas de alerta temprana”, señala la ejecutiva de ORSAN Seguros.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan:
- Segmentar la cartera según nivel de riesgo.
- Revisar cupos de crédito.
- Ajustar condiciones comerciales.
- Fortalecer la cobranza temprana.
- Monitorear el comportamiento de pago de los clientes.
En períodos de menor dinamismo económico, muchas pymes optan por reducir gastos de manera generalizada. Sin embargo, para los expertos, esta estrategia puede ser riesgosa si no se analiza correctamente.
“La clave está en tomar decisiones selectivas: eliminar ineficiencias, pero al mismo tiempo fortalecer áreas críticas como la gestión de clientes, análisis de crédito y cobranza”, sostiene Donoso.
En algunos casos, incluso puede resultar más saludable reducir la exposición a clientes de alto riesgo que mantener altos niveles de venta con baja probabilidad de pago.
Dentro de este escenario, el seguro de crédito aparece como una alternativa para proteger a las empresas frente a posibles incobrables.
Además de entregar cobertura financiera, esta herramienta permite acceder a información sobre solvencia y capacidad de pago de los clientes.
“El seguro de crédito permite seguir creciendo comercialmente bajo un marco de protección que resguarda el flujo de caja y entrega mayor visibilidad financiera”, explica la especialista.
Este tipo de soluciones puede ser especialmente relevante para empresas que:
- Venden a crédito.
- Dependen de pocos clientes relevantes.
- Buscan expandir su cartera.
- No cuentan con historial comercial suficiente.
Otro de los puntos clave para enfrentar este escenario es avanzar en procesos básicos de digitalización financiera.
Según Donoso, muchas veces no se requieren herramientas complejas o costosas para mejorar el control financiero.
“Una planilla Excel bien estructurada y actualizada puede marcar una gran diferencia para detectar atrasos, concentraciones de riesgo y necesidades de caja”, afirma.
Registrar información sobre:
- Facturas emitidas.
- Fechas de pago.
- Clientes recurrentes.
- Atrasos.
- Montos pendientes.
permite a las pymes tomar decisiones con mayor anticipación y reducir riesgos de liquidez.
Un nuevo escenario para las empresas chilenas
Desde ORSAN Seguros sostienen que el actual contexto económico obliga a profesionalizar la gestión financiera de las pymes y avanzar hacia decisiones más estratégicas.
La inflación, el menor consumo y el aumento del riesgo financiero están redefiniendo la manera en que las empresas deben gestionar sus ventas, clientes y flujo de caja para sostener su crecimiento durante 2026.







