Dolor articular, caídas y depresión: los problemas de salud que también aumentan en invierno

Los problemas de salud en invierno donde se incrementan los dolores articulares, caídas, enfermedades de la piel, alergias y los trastornos del ánimo, especialmente en adultos mayores.

El invierno trae consigo mucho más que resfriados, influenza y otras enfermedades respiratorias. Las bajas temperaturas, la menor exposición a la luz solar y el aumento del tiempo en espacios cerrados también pueden agravar diversas condiciones de salud que afectan la calidad de vida de niños, adultos y, especialmente, personas mayores.

Dolores articulares, lesiones por caídas, problemas dermatológicos, alergias y trastornos de salud mental son algunas de las afecciones que suelen intensificarse durante esta época del año. Por ello, especialistas llaman a no normalizar ciertos síntomas y a consultar oportunamente cuando las molestias interfieran con las actividades cotidianas.

Una de las consultas más frecuentes durante el invierno está relacionada con el aumento del dolor y la rigidez muscular y articular.

Si bien el frío no provoca enfermedades como la artrosis, sí puede agravar los síntomas en quienes ya conviven con estas patologías.

El doctor Enrique Donoso Aqueveque, director médico de Los Carrera Interclínica, explica que “durante el invierno es habitual que los pacientes con artrosis o enfermedades articulares consulten por un aumento de sus síntomas. Las bajas temperaturas favorecen la rigidez muscular y disminuyen la movilidad, generando más dolor y limitaciones en las actividades diarias”.

Para prevenir estas molestias, el especialista recomienda mantener actividad física regular, evitar el sedentarismo y realizar ejercicios de movilidad, incluso dentro del hogar.

Caídas: un riesgo que aumenta en invierno

Las lluvias, las superficies resbaladizas y la menor actividad física también incrementan el riesgo de accidentes domésticos, especialmente entre las personas mayores.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las caídas representan una de las principales causas de lesiones, discapacidad y pérdida de autonomía en adultos mayores.

Este riesgo puede verse agravado por la sarcopenia, condición asociada al envejecimiento que provoca una disminución progresiva de la masa y fuerza muscular.

Las lesiones más frecuentes incluyen fracturas de cadera, muñeca y hombro, además de traumatismos que pueden requerir largos procesos de rehabilitación.

Utilizar calzado con buena adherencia, mejorar la iluminación de los espacios, eliminar obstáculos y controlar periódicamente la salud visual son medidas simples que pueden reducir significativamente el riesgo de caídas”, señala el doctor Enrique Donoso.

La piel también resiente las bajas temperaturas

El frío, el viento y el uso constante de calefacción afectan directamente la barrera protectora de la piel, favoreciendo la aparición de resequedad, irritación y dermatitis.

Durante los meses más fríos aumentan las consultas por sequedad cutánea, irritación y dermatitis. Además, enfermedades como el eczema o la psoriasis pueden agravarse considerablemente”, explica el especialista.

Para prevenir estos cuadros, recomienda utilizar cremas hidratantes diariamente, evitar duchas excesivamente calientes y preferir productos de limpieza suaves que no dañen la piel.

Salud mental: el impacto silencioso del invierno

La reducción de horas de luz natural y el menor contacto social también pueden afectar el bienestar emocional.

Instituciones como el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) y la Clínica Mayo han advertido que algunas personas desarrollan síntomas asociados al denominado trastorno afectivo estacional, caracterizado por cansancio, alteraciones del sueño, desánimo y síntomas depresivos durante los meses más fríos.

El doctor José Antonio Escobar, coordinador de Urgencias de Tarapacá Interclínica, señala que es importante prestar atención a estos cambios cuando afectan la rutina diaria o la calidad de vida.

Mantener actividad física, aprovechar la luz natural, conservar vínculos sociales y sostener hábitos saludables son medidas fundamentales para proteger la salud mental durante el invierno”, afirma.

Las alergias no desaparecen con el frío

Contrario a lo que muchas personas creen, las alergias no desaparecen durante el invierno. En algunos casos, incluso pueden empeorar.

La mayor permanencia en espacios cerrados favorece la exposición a alérgenos como ácaros del polvo, hongos asociados a la humedad, pelo de mascotas y contaminantes derivados de ciertos sistemas de calefacción.

La acumulación de estos agentes en ambientes poco ventilados puede provocar congestión nasal, estornudos, irritación ocular y otras molestias respiratorias”, explica el doctor José Antonio Escobar.

Por ello, los especialistas recomiendan ventilar diariamente los hogares, controlar los niveles de humedad y mantener una limpieza frecuente de colchones, alfombras y textiles.

Autocuidado más allá de los virus respiratorios

Los expertos coinciden en que el invierno exige una mirada más amplia sobre la salud.

La llegada del frío es una oportunidad para reforzar hábitos de autocuidado. No se trata solo de prevenir virus respiratorios, sino de entender que las bajas temperaturas pueden afectar distintas áreas de nuestra salud y que una consulta oportuna puede marcar una diferencia importante en la calidad de vida de las personas”, concluye el doctor José Antonio Escobar.

Isabel Chandía

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