Fiebre persistente, dolor al respirar, fatiga extrema y dificultad para respirar pueden ser síntomas de una neumonía, una enfermedad que aumenta durante los meses más fríos.
Lo que parece un resfrío común podría esconder una enfermedad mucho más grave. Con la llegada del invierno y el aumento de virus respiratorios como la influenza y el Virus Respiratorio Sincicial (VRS), los especialistas llaman a estar atentos a síntomas que muchas veces se confunden con el cansancio o el malestar habitual de la temporada, pero que podrían indicar una neumonía.
Las consultas por enfermedades respiratorias suelen aumentar durante los meses de bajas temperaturas. Sin embargo, no todos los cuadros respiratorios evolucionan de la misma manera y reconocer las señales de alerta puede marcar una diferencia importante en la recuperación y el tratamiento oportuno.
¿Cuándo un resfrío deja de ser un resfrío?
El académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Andrés Bello, Dr. José Tomás Cáceres, explica que la neumonía es una infección respiratoria baja que compromete directamente los pulmones, a diferencia de los resfríos comunes que afectan principalmente la nariz, la garganta o los senos paranasales.
“Cuando aparece una fiebre alta y persistente, una tos con expectoración amarilla o verdosa, dificultad para respirar o un dolor tipo puntada en el pecho al tomar aire, ya no estamos necesariamente frente a un resfrío común. Son señales que deben hacer sospechar una neumonía y motivar una consulta médica”, advierte el especialista.
El cansancio extremo también puede ser una señal de alerta
Uno de los mayores riesgos es que algunos síntomas pasan desapercibidos o se atribuyen al agotamiento propio de una enfermedad viral.
La falta de energía, el decaimiento prolongado, la sensación de cansancio extremo o la dificultad para retomar actividades cotidianas pueden ser señales de que la infección está afectando los pulmones, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
“Si una persona no logra recuperarse después de varios días de síntomas o presenta una fatiga desproporcionada, es importante evaluar si existe una complicación respiratoria más severa”, explica el médico.
¿Por qué aumentan las neumonías durante el invierno?
El invierno genera condiciones favorables para la circulación de virus respiratorios que pueden derivar en cuadros más complejos.
Según el Dr. José Tomás Cáceres, tanto la influenza como el Virus Respiratorio Sincicial (VRS) están estrechamente relacionados con el aumento de neumonías, hospitalizaciones y complicaciones respiratorias graves.
“Todos los años observamos un incremento de estas infecciones durante el invierno. Los virus respiratorios crean un escenario propicio para que algunas personas desarrollen neumonías, especialmente quienes pertenecen a grupos de riesgo”, señala.
Personas con mayor riesgo de complicaciones
Los especialistas advierten que algunas personas presentan una mayor vulnerabilidad frente a esta enfermedad.
Entre los grupos de riesgo se encuentran:
- Adultos mayores.
- Niños pequeños.
- Personas con asma.
- Pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
- Personas con fibrosis pulmonar.
- Pacientes inmunosuprimidos o con enfermedades que afectan sus defensas.
Señales que no deben ignorarse
Los expertos recomiendan consultar de manera oportuna ante la aparición de los siguientes síntomas:
- Fiebre alta o persistente.
- Tos con flemas amarillas o verdosas.
- Dolor en el pecho al respirar profundamente.
- Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
- Fatiga intensa o decaimiento fuera de lo habitual.
- Escalofríos y sensación de compromiso general importante.
Cómo prevenir una neumonía este invierno
La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz para reducir el riesgo de complicaciones respiratorias.
El Dr. José Tomás Cáceres recomienda:
- Mantener al día la vacunación contra la influenza.
- Evitar el contacto con personas enfermas.
- Lavarse frecuentemente las manos.
- Ventilar los espacios cerrados diariamente.
- Consultar tempranamente ante síntomas persistentes.
“La vacuna contra la influenza es una de las medidas más importantes para las personas de riesgo. Aunque no evita todas las infecciones, sí reduce significativamente la posibilidad de hospitalización y de desarrollar cuadros graves”, enfatiza.
El llamado: no normalizar los síntomas
Los especialistas coinciden en que uno de los principales errores es asumir que todos los síntomas respiratorios son parte de un resfrío estacional.
Si la enfermedad empeora en lugar de mejorar, aparece dificultad respiratoria o la fiebre se mantiene por varios días, la recomendación es buscar atención médica de manera temprana.
Una detección oportuna puede evitar complicaciones graves y mejorar significativamente el pronóstico de una neumonía durante el invierno.







