ASODIBIOBIO solicitó avanzar en la incorporación de la Hemodiafiltración de Alto Volumen al sistema público de salud.
Acelerar el acceso a tratamientos más efectivos para pacientes con enfermedad renal crónica fue el principal objetivo de la reunión que sostuvieron representantes de la Asociación de Pacientes Renales y Trasplantados de la Región del Biobío (ASODIBIOBIO) con el director nacional de Fonasa, César Oyarzo Mansilla. En el encuentro, en el que también participó la diputada Paz Charpentier, la organización solicitó avanzar en los procesos que permitan incorporar la Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF) como prestación financiada por el sistema público para pacientes de mayor complejidad.
Durante la reunión, la asociación presentó evidencia científica, antecedentes clínicos y testimonios de pacientes que actualmente reciben esta terapia, con el propósito de demostrar la necesidad de reducir las brechas de acceso a tratamientos avanzados para quienes requieren terapia de sustitución renal.
Actualmente, la incorporación de esta prestación se encuentra en evaluación por Fonasa, con miras a una eventual implementación durante 2027. Desde ASODIBIOBIO sostienen que avanzar en su codificación permitirá que los pacientes que cumplen criterios clínicos accedan de manera oportuna a una terapia que ya forma parte de los sistemas de salud de diversos países.
Una terapia con respaldo científico
La Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF) es una modalidad avanzada de tratamiento que permite una eliminación más eficiente de toxinas que la hemodiálisis convencional y ha sido incorporada progresivamente en distintos sistemas de salud a nivel internacional.
La solicitud presentada a Fonasa se basa en la actualización de la Norma Técnica de la Sociedad Chilena de Nefrología y en estudios científicos que muestran beneficios clínicos relevantes, entre ellos una reducción del riesgo de mortalidad general y cardiovascular en pacientes seleccionados.
Según los antecedentes técnicos entregados durante la reunión, cerca de 3.100 pacientes de alta complejidad podrían beneficiarse inicialmente con esta prestación en Chile.
Además del impacto en la salud de las personas, la asociación destacó que su incorporación podría generar mayor eficiencia para el sistema público, al disminuir hospitalizaciones y reducir la presión sobre la red asistencial. Las estimaciones indican que la implementación de esta terapia permitiría liberar más de 6.000 días cama al año en hospitales públicos y evitar costos por derivaciones al sector privado cercanos a $5.533 millones anuales.
Pacientes llaman a acelerar su incorporación
Para Erick Torres, presidente de ASODIBIOBIO, el desafío es que los pacientes puedan acceder a terapias respaldadas por evidencia científica, independiente del lugar donde vivan o de su condición socioeconómica.
“Lo fundamental para nosotros, tanto en la Región del Biobío como en todo Chile, es aumentar el acceso a tratamientos avanzados para los pacientes renales. Hoy solo un porcentaje reducido puede acceder a esta terapia, pese a que cuenta con evidencia científica y puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de quienes viven con enfermedad renal crónica”, señaló.
En la misma línea, Mauricio Hernández, vicepresidente y tesorero de la asociación, afirmó que la codificación de la prestación por parte de Fonasa es un paso indispensable para transformar esta alternativa en un beneficio concreto para los pacientes.
“La codificación de esta terapia es fundamental para que una alternativa respaldada por evidencia científica pueda incorporarse al sistema público y llegar a quienes más la necesitan. Sin ese avance administrativo, seguirá siendo inaccesible para muchas personas en Chile”, indicó.
Compromiso por reducir las brechas en salud renal
Desde ASODIBIOBIO valoraron la disposición al diálogo manifestada por Fonasa y reiteraron que continuarán trabajando junto a autoridades, parlamentarios y actores del sistema de salud para impulsar la incorporación de esta terapia.
El objetivo, explican, es reducir las brechas de acceso a tratamientos de alta complejidad, mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad renal crónica y fortalecer la equidad en el acceso a prestaciones de salud de alto impacto clínico.







