Leche materna ayuda a aliviar el dolor neonatal

Estudio internacional liderado por una académica chilena concluyó que la leche materna extraída tiene una eficacia comparable a las soluciones azucaradas para aliviar el dolor de recién nacidos durante procedimientos médicos.

Un pinchazo en el talón, una toma de sangre o un procedimiento médico de rutina pueden generar dolor en los recién nacidos, especialmente en aquellos que requieren atención frecuente durante sus primeras semanas de vida. Frente a este desafío, un estudio internacional liderado por una académica chilena identificó una alternativa segura y fisiológica para contribuir al alivio del dolor neonatal: la leche materna extraída.

La investigación fue liderada por Vanessa Espejo Mansilla, académica de Obstetricia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción, y fue publicada en la revista científica Biomedicines. El trabajo analizó 17 ensayos clínicos realizados en distintos países e incluyó a 1.572 recién nacidos prematuros y de término.

Los resultados mostraron que no existen diferencias estadísticamente significativas entre la leche materna extraída y las soluciones azucaradas, como sacarosa, glucosa o dextrosa, utilizadas habitualmente para reducir el dolor durante procedimientos médicos.

“Los resultados son muy relevantes porque muestran que la leche materna extraída ofrece un alivio del dolor comparable al de las soluciones dulces que se utilizan habitualmente en las unidades neonatales”, explica Vanessa Espejo.

Una alternativa para humanizar la atención neonatal

El hallazgo no busca desplazar las estrategias que actualmente utilizan los equipos de salud. Por el contrario, plantea ampliar las alternativas disponibles para el manejo del dolor neonatal, incorporando un recurso que forma parte de la alimentación y del cuidado habitual de muchos recién nacidos.

“La idea es tener la mayor cantidad de alternativas para manejar el dolor y que entre esas alternativas se pueda incluir la leche materna extraída. Es una opción segura, fisiológica y compatible con una atención neonatal centrada en el recién nacido y su familia”, detalla la investigadora.

La leche materna no solo aporta nutrientes y componentes inmunológicos. También contiene compuestos bioactivos que podrían participar en la regulación de la respuesta del recién nacido frente al dolor y el estrés, entre ellos lactosa, triptófano, melatonina, oxitocina y péptidos con efectos similares a los opioides naturales.

A estos componentes se suman estímulos sensoriales asociados a la alimentación, como el sabor, el olor y la succión, que pueden contribuir a la regulación fisiológica del bebé durante procedimientos dolorosos.

El desafío: combinar distintas estrategias

Para la académica, los resultados abren nuevas posibilidades para avanzar hacia una atención neonatal más integral. El siguiente paso será determinar qué recién nacidos podrían beneficiarse en mayor medida de esta estrategia y cómo puede combinarse con otras intervenciones no farmacológicas.

Entre ellas se encuentran el contacto piel con piel, la lactancia, la succión y la voz materna, medidas que buscan disminuir el estrés y favorecer el bienestar del recién nacido durante su hospitalización.

“No es importante buscar una única intervención que elimine el dolor, sino construir estrategias multimodales que permitan cuidar al recién nacido de una forma cada vez más integral”, concluye Vanessa Espejo.

El estudio aporta así nueva evidencia sobre el potencial de la leche materna extraída como parte de las estrategias de manejo del dolor en neonatos y refuerza la importancia de avanzar hacia modelos de atención que incorporen a las familias y consideren las necesidades fisiológicas y emocionales del recién nacido.

Isabel Chandía

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