Las personas autistas y quienes presentan desafíos del neurodesarrollo pueden tener una mayor sensibilidad sensorial. En estos casos, el procesamiento de la información puede saturarse con una menor exposición o en menos tiempo que en personas neurotípicas.
En este contexto, las Fiestas Patrias pueden representar un desafío. Los espacios con alta concentración de personas, música a gran volumen y conversaciones simultáneas pueden afectar el bienestar de algunos niños y niñas, provocando irritabilidad, angustia o desorganización de la conducta frente a una sobrecarga de estímulos.
Esta situación también puede impactar a sus familias, que pueden verse limitadas al momento de participar en actividades y celebraciones. Por eso, realizar algunos ajustes y planificar previamente las salidas puede facilitar una participación más cómoda y segura para todos.
Una de las principales recomendaciones es evitar cambios abruptos en las rutinas. Anticipar las actividades permite que los niños y niñas sepan qué ocurrirá y puedan prepararse frente a los nuevos estímulos.
Es importante entregar información concreta y sencilla. Por ejemplo: “estaremos en un lugar con muchas personas”, “habrá música” o “vamos a comer algo que te gusta”. Anticipar lo que sucederá puede disminuir la incertidumbre y facilitar la adaptación.
También pueden utilizarse estrategias de modulación sensorial, como protectores auditivos u objetos transicionales. Cuando sea posible, es recomendable elegir lugares que cuenten con espacios tranquilos donde puedan alejarse temporalmente del ruido o de la alta circulación de personas.
A pesar de las celebraciones, también es importante mantener las rutinas de sueño y alimentación lo más cercanas posible a la vida cotidiana. Esto puede contribuir a que los cambios propios de estas fechas no se acumulen con otros factores que generen estrés.
Otro aspecto relevante es la duración de las actividades. Participar no significa permanecer todo el día en un espacio que resulta incómodo o poco habitual. Por eso, es recomendable establecer tiempos acotados y contar con un plan alternativo que permita retirarse si la situación se vuelve difícil de manejar.
Las familias también deben estar atentas a posibles señales de saturación sensorial. Un aumento excesivo de la irritabilidad, una menor tolerancia o el rechazo a actividades que anteriormente disfrutaban pueden indicar que la cantidad de estímulos está superando su capacidad de regulación.
Las respuestas pueden ser muy diferentes en cada persona. Por eso, no existe una única estrategia que funcione para todos. La clave está en observar las señales individuales, reconocer las situaciones que generan incomodidad y adaptar los planes de acuerdo con esas necesidades.
En definitiva, disfrutar de las Fiestas Patrias también significa respetar los distintos modos de experimentar el entorno. Planificar con anticipación, ofrecer alternativas y saber cuándo disminuir los estímulos puede permitir que niños, niñas y sus familias participen de las celebraciones sin llegar a niveles innecesarios de frustración o malestar.
Claudia Figueroa L.
Máster en Desarrollo Cognitivo, Escuela de Fonoaudiología
Universidad Andrés Bello






