Actores de salud, pacientes, academia e industria analizaron cómo reducir tiempos de evaluación y ampliar el acceso a terapias sin comprometer su seguridad, calidad ni sostenibilidad.
En un escenario de mayores restricciones presupuestarias y crecientes necesidades de atención, el Capítulo Chileno de ISPOR reunió a autoridades, representantes de pacientes, academia, sector salud e industria para analizar mecanismos que permitan acelerar el acceso a medicamentos y fortalecer la sostenibilidad del sistema sanitario.
El encuentro científico “Transformando el acceso a medicamentos mediante confianza regulatoria”, desarrollado con el apoyo de Sandoz y Abbott, puso especial atención en los medicamentos biosimilares, cuya incorporación puede ampliar las alternativas terapéuticas, favorecer la competencia y facilitar el acceso oportuno a tratamientos.
Durante la jornada, los participantes coincidieron en que el trabajo coordinado entre reguladores, autoridades, profesionales de la salud, pacientes, academia e industria es clave para avanzar hacia un sistema capaz de responder a necesidades aún no cubiertas y utilizar de manera responsable los recursos públicos.
Biosimilares ante una mayor presión sobre el sistema
Rony Lenz, past president de ISPOR Chile y director de Postgrado del Instituto de Salud Pública de la Universidad Andrés Bello, moderó el encuentro y destacó la necesidad de aumentar la incorporación de medicamentos biosimilares, especialmente ante el escenario económico actual.
“Si bien el sector salud tendrá un crecimiento superior al PIB hay una situación de estrechez en el país y necesitamos generar ahorros que permitan seguir expandiendo el acceso de pacientes a coberturas debido a la tendencia creciente en diagnósticos de cáncer, así como de enfermedades derivadas del envejecimiento de la población”, explicó.
Desde Fonasa, su director, César Oyarzo, planteó que el acceso a medicamentos debe abordarse considerando tanto las restricciones financieras como los procesos regulatorios.
“En el ámbito económico, el acceso depende fundamentalmente de la capacidad que tiene hoy el Estado de entregar medicamentos de alto costo a través de sus distintas regulaciones y, en el aspecto regulatorio, es esencial contar hoy con una estructura de autorizaciones que aumente la posibilidad de disponer de medicamentos alternativos como los biosimilares; esto constituye un elemento central para aumentar el acceso de los chilenos a medicamentos”, señaló.
Coordinación para que la aprobación tenga impacto
Otro de los puntos abordados fue la necesidad de conectar la aprobación sanitaria con las decisiones que permiten que los medicamentos efectivamente lleguen a los pacientes.
Jorge Canales, jefe del Departamento Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED) del Instituto de Salud Pública (ISP), sostuvo que la coordinación entre los distintos actores involucrados en el acceso es uno de los principales desafíos, desde las entidades responsables del registro sanitario hasta quienes diseñan e implementan las políticas públicas.
“Mientras no se establezcan normas sobre los productos disponibles para prescripción, un biosimilar será aprobado regulatoriamente y tendrá calidad garantizada, pero no habrá un impacto real hasta que no haya una prescripción de ese producto por una política pública”, afirmó.
Esta coordinación resulta especialmente relevante para que las herramientas regulatorias se traduzcan en mayor disponibilidad efectiva de alternativas terapéuticas para el sistema público y sus usuarios.
Confianza regulatoria para agilizar procesos
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el concepto de confianza regulatoria, entendido como una herramienta que puede contribuir a optimizar procesos y reducir tiempos de evaluación sin disminuir el rigor técnico requerido para autorizar un medicamento.
Thomas Kirchlechner, miembro del Comité de Biosimilares de la Asociación Internacional de Medicamentos Genéricos y Biosimilares (IGBA) y director de Asuntos Regulatorios de Sandoz Global, destacó la relevancia de avanzar en esta materia.
“Hoy estamos en un momento clave para fortalecer la confianza regulatoria como un mecanismo facilitador de acceso a biosimilares. Es necesario abordar en Chile iniciativas como la simplificación, streamline, de requisitos para el desarrollo de biosimilares, que está siendo parte de las agendas de las agencias regulatorias más reconocidas como la EMA, FDA y Reino Unido”, sostuvo.
Según explicó, esta vía permitiría reducir los tiempos de aprobación regulatoria y favorecer una disponibilidad más temprana de estos medicamentos, manteniendo la confianza en los procesos de autorización.
Pacientes también piden información y educación
Desde la perspectiva de los pacientes, Francisco Vidangossy, presidente de CancerVida, puso el foco en la confianza y en la necesidad de entregar información clara cuando se incorpora un medicamento biosimilar.
“Si existe una brecha financiera, ¿por qué no incorporar la tecnología que ofrecen los biosimilares si es más económica y apoyar ese financiamiento?”, planteó.
Vidangossy agregó que resulta relevante informar al paciente cuando inicia un tratamiento o cuando se realiza un cambio a un biosimilar y reforzar la educación de los médicos sobre las terapias disponibles.
“Considerando que las instituciones ya garantizaron que son de calidad, seguras y eficaces”, señaló, el sistema público también debe entregar herramientas que permitan comprender estas alternativas y su uso.
Eficiencia para liberar recursos
El impacto de las decisiones de compra y gestión también fue abordado durante la jornada. Héctor Hernández, jefe de la Unidad de Inteligencia de Negocios de Cenabast, destacó el potencial de generar eficiencias que permitan liberar recursos para otras necesidades sanitarias.
“El año pasado la entidad generó un menor gasto por 860 millones de dólares, que se destinarán a nuevas prestaciones de salud y la adquisición de una mayor cantidad de medicamentos para las personas”, afirmó.
Hernández destacó además el rol de la colaboración entre distintas instituciones. “La sociedad civil es clave, junto al Ministerio de Salud, Fonasa, el ISP y los centros asistenciales porque es un trabajo colaborativo”, sostuvo.
Una agenda para ampliar el acceso
El encuentro concluyó con un llamado a seguir desarrollando políticas públicas y estrategias sanitarias que permitan una incorporación más ágil de nuevas terapias, especialmente en un escenario que combina mayores necesidades de atención y restricciones de recursos.
Desde las distintas perspectivas expuestas durante la jornada, el desafío pasa por fortalecer la coordinación, mejorar los procesos regulatorios y entregar información a los profesionales y pacientes.
En este contexto, los medicamentos biosimilares aparecen como una de las alternativas discutidas para ampliar la disponibilidad de tratamientos, mientras la confianza regulatoria y el trabajo colaborativo se plantean como elementos para avanzar hacia un acceso más oportuno y sostenible.






