Asma en Chile: por qué aumentan los diagnósticos

Especialistas del Hospital Clínico de la Universidad de Chile explican las causas del aumento del asma en el país y destacan la importancia del diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno para prevenir complicaciones.

Uno de cada diez chilenos vive con asma, una de las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes del país. El aumento de los diagnósticos responde tanto a una mayor exposición a factores de riesgo, como la contaminación y la obesidad, como a mejores herramientas para detectar la enfermedad, explican especialistas del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Según estudios nacionales, durante la última década también han aumentado las hospitalizaciones pediátricas por asma, especialmente entre niños y niñas de 5 a 9 años, lo que refuerza la necesidad de identificar la enfermedad a tiempo y mantener un tratamiento adecuado.

El asma provoca episodios recurrentes de inflamación y obstrucción de los bronquios, generando síntomas como tos persistente, silbidos al respirar, sensación de ahogo y opresión en el pecho. Aunque suele comenzar en la infancia, puede aparecer en cualquier etapa de la vida.

“En el asma existe una hiperreactividad bronquial, es decir, los bronquios reaccionan de manera exagerada frente a estímulos como pólenes, infecciones virales o contaminación ambiental. Esto provoca inflamación, aumento de secreciones y dificultad para respirar”, explica el doctor Felipe Rivera, broncopulmonar y académico de la Universidad de Chile.

El especialista estima que la prevalencia del asma en Chile fluctúa entre el 8% y el 15% de la población.

Las razones detrás del aumento del asma

Los especialistas coinciden en que no existe una única causa, sino una combinación de factores que ha favorecido el incremento de los diagnósticos.

Contaminación ambiental

La contaminación atmosférica sigue siendo uno de los principales factores de riesgo. El esmog, el polvo y otros contaminantes irritan las vías respiratorias, favoreciendo la inflamación y la obstrucción bronquial.

Sin embargo, Rivera aclara que la predisposición genética sigue siendo determinante.

“No todas las personas expuestas desarrollan asma, pero quienes tienen predisposición genética presentan una mayor probabilidad de manifestarla”, señala.

Obesidad y sedentarismo

El aumento de la obesidad y el sedentarismo también se relaciona con una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias, incluido el asma.

“Son factores que han aumentado durante las últimas décadas y que contribuyen al desarrollo de esta enfermedad”, afirma Rivera.

Vida urbana y menor exposición a microorganismos

El estilo de vida urbano también podría influir.

Los especialistas explican que los niños que crecen en ambientes excesivamente higienizados tienen menor contacto con microorganismos que ayudan al desarrollo del sistema inmunológico, aumentando la susceptibilidad a enfermedades alérgicas y respiratorias.

“En sectores rurales existe un contacto más temprano con microorganismos presentes en la naturaleza. En las ciudades tendemos a eliminar esa exposición mediante el uso intensivo de productos químicos y ambientes muy controlados”, comenta el especialista.

Mejores herramientas diagnósticas

Otro factor importante es que hoy el asma se diagnostica con mayor precisión.

Exámenes como la espirometría y el test de provocación bronquial permiten confirmar casos que anteriormente eran catalogados solo como cuadros obstructivos o infecciones respiratorias recurrentes.

“Actualmente contamos con herramientas que permiten identificar con mayor certeza a los pacientes asmáticos. Eso también explica por qué hoy parece haber más casos: estamos diagnosticando mejor”, sostiene Rivera.

Factores asociados al parto

Los especialistas también mencionan investigaciones que estudian el posible impacto del tipo de parto en el desarrollo del sistema inmunológico.

La hipótesis plantea que el contacto del recién nacido con la microbiota materna durante el parto vaginal favorecería la maduración del sistema inmune, aunque esta relación aún continúa en investigación.

El asma puede aparecer a cualquier edad

Aunque es más frecuente durante la infancia, el asma puede manifestarse en adolescentes, adultos e incluso en personas mayores.

En algunos pacientes los síntomas disminuyen durante la adolescencia y reaparecen años después, mientras que otros desarrollan la enfermedad en la adultez, asociada a factores como obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares.

Tratamiento: la educación también salva vidas

Los especialistas destacan que el tratamiento adecuado permite controlar la enfermedad y reducir significativamente las crisis asmáticas.

Para ello, son fundamentales:

  • Mantener una buena adherencia al tratamiento.
  • Aprender a utilizar correctamente los inhaladores.
  • Asistir periódicamente a controles médicos.

“El tratamiento tiene dos pilares fundamentales: educación y técnica. No basta con indicar un inhalador; el paciente debe aprender a utilizarlo correctamente para que sea realmente efectivo”, enfatiza Rivera.

Generalmente el tratamiento combina medicamentos controladores, como corticoides inhalados, con medicamentos de rescate para aliviar las crisis.

Asma alérgica: la forma más frecuente

Cerca del 70% de las hospitalizaciones por asma corresponden a su variante alérgica, asociada a antecedentes de rinitis, alergias alimentarias o sensibilidad a pólenes, polvo y ácaros.

La doctora María Antonieta Guzmán, jefa del Servicio de Inmunología, Alergias y VIH del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que muchos casos comienzan en la infancia.

“Cuando un niño continúa presentando síntomas respiratorios fuera de los cuadros infecciosos y además tiene antecedentes de alergias o rinitis, comenzamos a sospechar un perfil asmático”, señala.

La especialista explica que, durante una crisis, la inflamación y la acumulación de moco reducen el espacio disponible para respirar, dificultando el paso del aire.

La inmunoterapia podría prevenir nuevos casos

Uno de los aspectos más prometedores es el uso de inmunoterapia alergénica, tratamiento que no solo controla las alergias, sino que también podría disminuir el riesgo de desarrollar asma.

Según Guzmán, cerca del 30% de la población presenta rinitis alérgica y aproximadamente el 40% de esas personas desarrollará asma. Con inmunoterapia, esa cifra podría reducirse hasta alrededor del 20%.

“Desde esa perspectiva, la inmunoterapia también debiera considerarse una medida de salud pública”, concluye la especialista.

Los expertos coinciden en que reconocer los síntomas de forma temprana, acceder a un diagnóstico oportuno y mantener un tratamiento adecuado son las herramientas más efectivas para controlar el asma y mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.

Isabel Chandía

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