Educadores exploran cómo desarrollar la creatividad en el aula

Más de cien docentes y equipos educativos participaron en una jornada de Fundación Mustakis que combinó neurociencia, juego y experiencias prácticas para potenciar el pensamiento creativo.

¿Cómo se puede llevar la creatividad a la sala de clases? Esa fue la pregunta que reunió a más de cien profesores, directivos y educadores en la tercera versión del Encuentro de Innovación Educativa “Educar para la creatividad”, organizado por Fundación Mustakis.

Durante tres horas, los participantes dejaron por momentos el rol de quienes enseñan para jugar, moverse, experimentar y resolver desafíos, poniendo en práctica herramientas que luego pueden trasladar a sus propios espacios educativos.

La jornada combinó evidencia científica y experiencias prácticas en torno a una idea central: la creatividad no es una capacidad exclusiva de algunas personas ni pertenece únicamente al mundo artístico. También puede desarrollarse y entrenarse como parte del aprendizaje.

“Como Fundación Mustakis queremos contribuir a que quienes educan cuenten con herramientas para generar espacios donde niños, niñas y jóvenes puedan explorar, equivocarse, buscar respuestas distintas y aprender junto a otros”, aseguró Domingo Errázuriz, director ejecutivo de Fundación Mustakis.

De la neurociencia a la sala de clases

La primera parte del encuentro estuvo a cargo de Evelyn Cordero, doctora en Neurociencias de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien abordó los procesos que participan en el desarrollo del pensamiento creativo.

La especialista explicó el concepto de pensamiento divergente, entendido como la capacidad de alejarse de la respuesta más evidente para encontrar nuevas alternativas frente a un problema o desafío.

A través de distintos ejercicios, Cordero mostró cómo habilidades como la flexibilidad cognitiva y el control inhibitorio intervienen en los procesos creativos y pueden estimularse en asignaturas tan diversas como matemáticas, ciencias, lenguaje y arte.

“Todavía la creatividad sigue siendo algo que está mucho en el papel y poco en la práctica. No lo vemos ni en la formación ni en los espacios del aula”, sostuvo.

La exposición permitió a los participantes comprender que desarrollar la creatividad no significa únicamente incorporar actividades artísticas. También implica generar situaciones que desafíen a los estudiantes a cambiar de perspectiva, probar alternativas y buscar soluciones diferentes.

Aprender jugando

Después de la teoría llegó el momento de llevarla a la práctica. Los participantes se dividieron en seis grupos para participar en un taller junto al equipo de Circo Frutillar, programa de Fundación Mustakis.

Mediante juegos, canciones, movimiento y desafíos colectivos, los educadores trabajaron distintas funciones ejecutivas vinculadas al aprendizaje y la creatividad, entre ellas atención, memoria de trabajo, flexibilidad cognitiva y control inhibitorio.

Las dinámicas plantearon situaciones en las que era necesario recordar instrucciones, cambiar reglas, inhibir respuestas automáticas y encontrar soluciones junto a otras personas.

De esta manera, los conceptos abordados desde la neurociencia se transformaron en experiencias concretas que los participantes pudieron experimentar en primera persona.

“Lo que buscamos es justamente hacer ese puente entre la evidencia y la experiencia. Entender que la creatividad es entrenable nos permite generar instancias para desarrollarla y, a través del juego, vivir esas habilidades en primera persona para luego poder llevarlas a otros espacios de aprendizaje”, explicó Errázuriz.

El circo como herramienta de aprendizaje

Circo Frutillar nació en 2014 y desde entonces más de 700 niñas, niños y jóvenes de entre 7 y 23 años han participado en sus talleres. El programa utiliza las artes circenses como una herramienta para potenciar dimensiones artísticas, técnicas y socioemocionales.

“Vemos el circo como una estrategia para trabajar muchas otras habilidades, entre ellas la atención, la colaboración y el control inhibitorio”, explicó Josefina Hevia, jefa del programa Circo Frutillar.

La experiencia mostró a los educadores que el juego y el movimiento también pueden convertirse en recursos pedagógicos para estimular habilidades que están directamente relacionadas con la creatividad y el aprendizaje.

Herramientas para llevar la creatividad al aula

El encuentro finalizó con una herramienta concreta para continuar el trabajo. Cada participante recibió el “Kit de cartas: Juegos para la creatividad”, un conjunto de actividades diseñado para ser utilizado con estudiantes.

El material busca facilitar que las experiencias desarrolladas durante la jornada puedan replicarse en distintos contextos educativos y que los docentes cuenten con recursos prácticos para incorporar el juego y la creatividad a sus clases.

La iniciativa forma parte del trabajo de Fundación Mustakis para generar experiencias de aprendizaje y entregar nuevas herramientas a quienes cumplen un papel clave en la educación de niñas, niños y jóvenes.

Así, la tercera versión de “Educar para la creatividad” buscó conectar conocimiento y experiencia para demostrar que crear, explorar, equivocarse y encontrar nuevas respuestas también son formas de aprender.

Sobre Fundación Mustakis

Fundación Mustakis es una institución chilena que desde 1996 promueve el desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes, potenciando sus dimensiones cognitiva, social, emocional, física y espiritual.

Para ello desarrolla iniciativas y programas de aprendizaje como Circo Frutillar, KAOS Espacio Creativo y Audaces, entre otros.

Más información en www.fundacionmustakis.org.

Isabel Chandía

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