Especialista de Universidad de Las Américas advierte que la hepatitis B puede permanecer años sin síntomas y destaca que la vacunación, el diagnóstico oportuno y la prevención son claves para evitar complicaciones como cirrosis y cáncer de hígado.
La hepatitis B puede avanzar durante años sin presentar síntomas, mientras provoca un daño progresivo en el hígado. Esta característica convierte a la enfermedad en una amenaza silenciosa, ya que muchas personas descubren la infección cuando ya existen complicaciones graves. Por ello, especialistas llaman a fortalecer la prevención, promover la vacunación y realizar controles médicos oportunos, especialmente entre los adultos jóvenes.
Aunque suele asociarse a grupos específicos, la hepatitis B también es una infección de transmisión sexual (ITS) y puede afectar a cualquier persona sexualmente activa.
Natalia Fontecha, académica de la carrera de Enfermería de Universidad de Las Américas (UDLA), Sede Viña del Mar, explica que la enfermedad sigue siendo poco conocida, pese a su impacto en la salud pública.
“La hepatitis B continúa siendo una enfermedad poco visibilizada, pese a que también es una infección de transmisión sexual. Cualquier persona sexualmente activa puede estar expuesta, por lo que la información, la prevención y el acceso oportuno a controles de salud son fundamentales”, señala.
Una enfermedad que puede pasar inadvertida durante años
La especialista explica que la hepatitis B afecta principalmente a personas entre 20 y 40 años, quienes, en la mayoría de los casos, continúan con su vida normal porque no presentan molestias durante un largo período.
Esa ausencia de síntomas permite que el virus siga dañando el hígado sin ser detectado, retrasando el diagnóstico y el inicio del tratamiento.
“El hígado no suele manifestar dolor en las etapas iniciales. Por eso, muchas personas consultan cuando el daño ya está avanzado. Fortalecer la prevención y promover el acceso oportuno a exámenes permite detectar la infección antes de que aparezcan complicaciones”, explica Fontecha.
Síntomas que no deben ignorarse
Cuando la enfermedad comienza a manifestarse, los síntomas más frecuentes incluyen:
- Fatiga persistente que no mejora con el descanso.
- Pérdida del apetito y náuseas.
- Dolor o molestias abdominales.
- Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia).
Si la infección no se detecta ni trata oportunamente, puede evolucionar hacia cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer de hígado.
¿Cómo se transmite la hepatitis B?
El virus se transmite por contacto con sangre y otros fluidos corporales de una persona infectada.
Las principales vías de contagio son:
- Relaciones sexuales sin preservativo.
- Uso compartido de agujas o elementos cortopunzantes.
- Transmisión de madre a hijo durante el embarazo o el parto.
- Uso compartido de objetos personales con restos de sangre, como afeitadoras, cortaúñas o cepillos de dientes.
La vacunación sigue siendo la mejor protección
La académica destaca que Chile dispone de una vacuna segura y altamente efectiva contra la hepatitis B, considerada una de las herramientas más importantes para prevenir la enfermedad.
A ello se suma el uso correcto del preservativo, la educación en salud sexual y la consulta médica cuando exista una situación de riesgo.
Además, las personas entre 15 y 64 años pueden acceder gratuitamente al Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA) en los Centros de Salud Familiar (Cesfam), lo que permite detectar oportunamente esta y otras enfermedades.
La prevención puede marcar la diferencia
Para Fontecha, uno de los principales desafíos sigue siendo derribar la falsa sensación de seguridad que produce la ausencia de síntomas.
“Las enfermedades más peligrosas son muchas veces aquellas que no producen síntomas. Por eso es importante informarse, perder el miedo a consultar y entender que la prevención, la vacunación y el diagnóstico oportuno siguen siendo nuestras mejores herramientas para proteger la salud”, enfatiza.
La especialista recomienda que quienes hayan mantenido relaciones sexuales sin protección, tengan más de una pareja sexual o hayan estado expuestos a sangre potencialmente contaminada consulten con un profesional de la salud para evaluar la necesidad de realizarse un examen.
Detectar la hepatitis B a tiempo permite iniciar tratamiento precoz, reducir el riesgo de complicaciones y proteger tanto la salud personal como la de otras personas.







