
Con la llegada del otoño, las DEFENSAS se vuelven clave y expertos destacan el rol de los alimentos fermentados para apoyar el sistema inmune y la salud intestinal.
Los alimentos fermentados son un aliado de las defensas del organismo cuando enfrentan un mayor desafío durante el otoño, cuando bajan las temperaturas y aumenta la circulación de virus respiratorios. En este escenario, la alimentación se posiciona como un factor clave, especialmente por su impacto en la microbiota intestinal, estrechamente vinculada al sistema inmune.
Microbiota: el corazón de las defensas
Hoy la evidencia científica muestra que no basta con enfocarse solo en calorías o nutrientes, sino que también es fundamental cuidar la microbiota intestinal.
“Más del 80% de nuestras defensas está en la microbiota intestinal. Mantenerla equilibrada favorece una mejor respuesta frente a infecciones respiratorias y gastrointestinales”, explica Trinidad Völker, nutricionista y fundadora de La Fermentista.
La especialista enfatiza que el cuidado debe ser constante, no solo cuando aparece la enfermedad.
En este contexto, alimentos como kimchi, chucrut, yogur o kéfir se posicionan como aliados para fortalecer las defensas.
Diversos estudios indican que su consumo aumenta la diversidad de la microbiota intestinal y contribuye a regular procesos inflamatorios.
Además, investigaciones recientes sugieren que alimentos como el kimchi pueden influir en mecanismos del sistema inmune, activando células que reconocen patógenos y coordinan la respuesta inmunológica.
Los expertos aclaran que estos alimentos no reemplazan vacunas ni tratamientos médicos, pero sí cumplen un rol importante dentro de un estilo de vida saludable.
“El consumo regular de alimentos fermentados ayuda a mantener una microbiota equilibrada, lo que apoya el funcionamiento de nuestras defensas”, agrega Völker.
La clave está en integrarlos de forma habitual a la dieta, no solo en periodos de enfermedad.
Cómo elegir fermentados de calidad
Para obtener sus beneficios, es importante elegir productos adecuados.
La recomendación es preferir alimentos no pasteurizados, mantenerlos refrigerados y respetar su fecha de vencimiento, asegurando así la presencia de microorganismos vivos.
En el caso del chucrut, además de aportar bacterias beneficiosas, conserva nutrientes del repollo y suma fibra a la alimentación.
Una práctica ancestral que vuelve
Los alimentos fermentados no son una tendencia nueva, sino una práctica ancestral que hoy recupera relevancia.
“No es una moda, es volver a entender que los alimentos vivos contienen un ecosistema que impacta positivamente en nuestra salud”, concluye la especialista.
Incorporarlos a la alimentación diaria se presenta como una estrategia simple, natural y efectiva para fortalecer las defensas y mejorar el bienestar general.




