Mujeres con menor educación, bajos ingresos y empleos precarios acceden menos a mamografías preventivas
La educación, el ingreso y la precariedad laboral influyen directamente en el acceso a mamografías en Chile. Así lo reveló una investigación liderada por la Universidad de Chile y publicada en la revista científica Preventive Medicine Reports, que evidenció profundas desigualdades socioeconómicas en la detección temprana del cáncer de mama, especialmente entre mujeres más vulnerables.
La investigación “Socioeconomic position and breast cancer screening use in Chile: A population-based study” analizó datos de más de 26 mil mujeres chilenas entre 50 y 69 años y concluyó que quienes presentan menor nivel educativo, menores ingresos y condiciones laborales más precarias tienen significativamente menos acceso al tamizaje mamográfico.
El estudio fue liderado por la Dra. María Luisa Garmendia, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, junto a Camilo Guerrero Nancuante, estudiante del Doctorado en Salud Pública de la misma casa de estudios.
Los resultados mostraron que la cobertura general de mamografía alcanzó un 66,9%. Sin embargo, detrás de esa cifra aparecen importantes brechas sociales.
Las mujeres con educación básica o menor presentaron una probabilidad 20% más alta de no realizarse una mamografía respecto de quienes cuentan con educación superior.
La desigualdad fue aún más evidente en el ingreso económico. Las mujeres pertenecientes al quintil de menores ingresos registraron una prevalencia de no uso de mamografía 49% superior en comparación con aquellas del quintil más alto.
En materia laboral, las mujeres desempleadas mostraron un riesgo 34% mayor de no acceder al examen preventivo, mientras que quienes trabajan en comercio y servicios también presentaron brechas importantes.
Según los investigadores, estas diferencias reflejan barreras estructurales que afectan especialmente a mujeres con empleos precarios, extensas jornadas laborales y escaso acceso a redes de apoyo.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que las desigualdades persisten incluso cuando la mamografía está garantizada gratuitamente en la atención primaria de salud.
La Dra. María Luisa Garmendia explicó que múltiples factores sociales siguen limitando el acceso oportuno al examen preventivo.
“Las mujeres más vulnerables muchas veces deben priorizar trabajo, cuidados familiares y necesidades básicas por sobre la prevención. A eso se suman barreras de transporte, falta de tiempo, desconocimiento del sistema y desconfianza hacia la atención pública”, señaló la académica.
La investigación advierte que el actual modelo chileno de detección funciona bajo un esquema pasivo, donde las mujeres deben acudir espontáneamente a los centros de salud para acceder a la mamografía.
Para el equipo investigador, este sistema termina perjudicando especialmente a quienes enfrentan mayores dificultades económicas y sociales.
Mujeres vulnerables postergan la prevención
El estudio sostiene que la precariedad laboral, los bajos ingresos y la menor escolaridad generan una vulnerabilidad acumulada que desplaza la prevención dentro de las prioridades cotidianas.
“Las mujeres con jornadas extensas, trabajos informales y poco control sobre sus horarios enfrentan un costo real al asistir a controles preventivos. Muchas veces deben elegir entre trabajar o cuidar su salud”, explicó Camilo Guerrero Nancuante.
Los investigadores también plantean que el nivel educativo influye directamente en la comprensión de la importancia del examen y en la capacidad de navegar dentro del sistema de salud.
Expertos llaman a fortalecer la búsqueda activa
Frente a estos resultados, el equipo propone avanzar hacia estrategias de búsqueda activa y programas de detección con enfoque territorial y de equidad social.
Entre las medidas sugeridas destacan:
- Implementar mamógrafos móviles en barrios y lugares de trabajo.
- Extender horarios de atención en jornada vespertina y fines de semana.
- Fortalecer la captación desde atención primaria.
- Simplificar trámites administrativos.
- Incorporar redes comunitarias y organizaciones territoriales en campañas preventivas.
“Chile necesita políticas de prevención más flexibles y adaptadas a las realidades locales. No basta con ofrecer el examen gratuitamente si las mujeres no pueden acceder efectivamente a él”, concluyó la Dra. María Luisa Garmendia.
Brechas que afectan todo el control oncológico
Los autores advierten que estas desigualdades no se limitan al cáncer de mama. Otro estudio desarrollado por el mismo equipo y publicado en Scientific Reports detectó inequidades similares en el diagnóstico de distintos tipos de cáncer en Chile.
Para los investigadores, los resultados reafirman que las políticas públicas de salud deben incorporar con urgencia una mirada de equidad territorial y socioeconómica para mejorar el acceso al diagnóstico temprano y reducir las brechas en salud.







