La hipertensión, la diabetes tipo 2 y el colesterol elevado aumentan el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares. Detectar estos factores a tiempo permite prevenir complicaciones y proteger la salud del corazón.
Las enfermedades del sistema circulatorio fueron la principal causa de muerte en Chile durante 2025, con 31.669 fallecimientos, según cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS). Entre estas patologías destacan el infarto agudo del miocardio y las enfermedades asociadas a la hipertensión arterial. A nivel mundial, las enfermedades cardiovasculares provocan cerca de 20 millones de muertes al año, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Estas cifras refuerzan la importancia de la prevención y la detección temprana de los factores de riesgo cardiometabólico. La hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, las alteraciones del colesterol, la obesidad y la enfermedad renal crónica pueden afectar la salud del corazón y los vasos sanguíneos, y aumentar la probabilidad de sufrir complicaciones graves.
La guía 2026 de la American Heart Association (AHA) sobre el síndrome cardiovascular-renal-metabólico destaca la relación entre estas condiciones. Identificarlas oportunamente permite iniciar tratamientos adecuados y adoptar medidas para reducir el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Factores de riesgo que conviene controlar
Los factores de riesgo cardiometabólico no actúan de manera aislada. La presión arterial elevada, los niveles alterados de glicemia y colesterol, el exceso de peso y la enfermedad renal pueden coexistir y potenciar sus efectos. A ellos se suman hábitos como el tabaquismo y el sedentarismo, que también incrementan el riesgo cardiovascular.
Por esta razón, la prevención requiere una mirada integral que combine controles médicos periódicos, cambios en los hábitos de vida y tratamiento oportuno cuando se detecta alguna alteración. Conocer los antecedentes personales y familiares, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y evitar el tabaco son medidas que contribuyen a cuidar la salud cardiovascular.
La Dra. Natalia García Basavilbaso, directora médica de Merck para el Cono Sur, destaca que muchas condiciones cardiometabólicas pueden identificarse antes de que provoquen complicaciones, mediante controles de salud y la atención a determinadas señales de alerta.
Entre los indicadores que requieren seguimiento se encuentran la presión arterial elevada, los niveles altos de colesterol o glicemia detectados en exámenes, el exceso de peso y el aumento del perímetro de cintura. Estos factores pueden pasar inadvertidos durante mucho tiempo, por lo que los controles periódicos cumplen un papel fundamental en la detección temprana.
Síntomas que no se deben ignorar
Además de los resultados de los controles médicos, es importante reconocer síntomas que pueden advertir sobre un problema cardiovascular. El dolor o la presión en el pecho, la dificultad para respirar durante actividades habituales y las palpitaciones son señales que requieren evaluación médica.
También conviene prestar atención a los mareos y a la hinchazón persistente de las piernas o los tobillos, especialmente cuando aparecen junto con otros síntomas o representan un cambio respecto del estado habitual de la persona.
Ante un dolor o presión en el pecho, una dificultad respiratoria intensa o repentina, o síntomas compatibles con un infarto o un accidente cerebrovascular, se debe buscar atención de urgencia de inmediato.
La prevención cardiovascular comienza con acciones concretas: conocer los propios factores de riesgo, realizar los controles recomendados por los profesionales de salud y consultar oportunamente ante síntomas sospechosos. Detectar y tratar a tiempo las alteraciones cardiometabólicas puede ayudar a reducir complicaciones y mejorar la calidad de vida.







