La banda chilena celebró 18 años de trayectoria con el lanzamiento de su sexto disco, en una ambiciosa obra de rock sinfónico que presentó junto a 30 músicos en escena en la Cripta de la Iglesia de Los Sacramentinos, en la comuna de Santiago.
Tras años de silencio en el formato, el rock sinfónico vuelve a cobrar vida en Chile de la mano de Pope Joan, agrupación que marca un hito en la música nacional con el estreno de uno de los primeros discos del género en el siglo XXI. La banda celebró su mayoría de edad artística con un espectáculo de gran envergadura que prometió una experiencia sonora y emocional única.
La presentación se realizó en la Cripta de la Iglesia de Los Sacramentinos -ubicada en avenida Santa Isabel con Arturo Prat- en un recinto que aportó solemnidad y profundidad acústica a un concierto concebido como una auténtica obra sinfónica en vivo.
El show contó con 30 músicos sobre el escenario, incluyendo una orquesta integrada por destacadas intérpretes femeninas, el ensamble coral Son Aria y arreglos orquestales firmados por Crishea Koyck y Emilio Ovalle (KOV), todo bajo la dirección de la maestra Karin Friedli.
Potencia rockera, riqueza instrumental y una narrativa sonora envolvente se conjugaron en un proyecto que representa tanto la culminación de un sueño largamente trabajado como el inicio de una nueva etapa para el rock chileno.





