La Ley de Protección de Datos obligará a las organizaciones a modificar la forma en que recopilan, almacenan y utilizan datos personales. Especialistas advierten que muchas empresas aún no cuentan con procesos, protocolos ni tecnologías preparadas para cumplir con la nueva normativa antes de diciembre de 2026.
Llamadas no autorizadas, correos de empresas desconocidas y uso poco transparente de información personal son situaciones que podrían comenzar a cambiar en Chile con la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales. La normativa impondrá exigencias más estrictas a las empresas y marcará un cambio profundo en la manera en que organizaciones públicas y privadas administran los datos de clientes, trabajadores y usuarios.
La Ley 21.719 contempla un período de adaptación que finalizará el 1 de diciembre de 2026. Desde esa fecha, las empresas deberán demostrar que cuentan con procesos claros de manejo, almacenamiento y protección de información personal, además de mecanismos de consentimiento explícito y trazabilidad de los datos.
Empresas deberán transparentar el uso de datos personales
El nuevo marco regulatorio exigirá a las organizaciones informar con claridad qué datos recopilan, para qué los utilizan y quiénes pueden acceder a ellos. Asimismo, deberán implementar medidas concretas de seguridad y control interno para evitar filtraciones o usos indebidos.
Para Julio Farías, experto en tecnología y experiencia de cliente y cofundador de Zerviz, el desafío es mayor de lo que muchas compañías creen.
“La mayoría de las empresas hoy no está realmente preparada. Muchas no tienen procesos claros, protocolos definidos ni responsables específicos para manejar datos personales, y eso puede transformarse en un problema importante tanto legal como reputacional”, explica.
Además, el especialista advierte que el impacto de esta ley irá mucho más allá de las áreas legales o de cumplimiento normativo.
El cambio impactará atención al cliente, marketing y plataformas digitales
La nueva legislación también afectará directamente procesos vinculados a atención al cliente, recursos humanos, marketing digital, plataformas tecnológicas y herramientas basadas en inteligencia artificial.
Actualmente, gran parte de la información personal se encuentra distribuida en múltiples sistemas dentro de las empresas, muchas veces sin una administración centralizada.
“Hoy los datos están distribuidos en plataformas de atención, herramientas de marketing, softwares internos y canales digitales. La ley obliga a que todo eso funcione de manera coordinada, segura y con trazabilidad”, agrega Farías.
En ese contexto, especialistas advierten que muchas organizaciones cuentan con herramientas tecnológicas, pero no necesariamente con estrategias integrales para gestionar y proteger adecuadamente los datos que recopilan.
Riesgos legales y reputacionales
El incumplimiento de la nueva normativa podría derivar en multas económicas relevantes, investigaciones regulatorias y daños reputacionales difíciles de revertir.
De hecho, expertos aseguran que uno de los impactos más sensibles será la pérdida de confianza por parte de clientes, usuarios y trabajadores, especialmente en un escenario donde la protección de datos se ha transformado en una preocupación creciente a nivel global.
Por ello, recomiendan iniciar cuanto antes los procesos de adecuación, revisión de plataformas y actualización de protocolos internos.
Un cambio que busca devolver el control a las personas
La nueva Ley de Protección de Datos Personales busca fortalecer los derechos de las personas sobre su información privada y elevar los estándares de seguridad en Chile.
El objetivo central de la normativa es que los ciudadanos tengan mayor control sobre sus datos y que las empresas asuman una responsabilidad activa en su protección, avanzando hacia un ecosistema digital más transparente, seguro y confiable.







