Especialistas advierten sobre el aumento de enfermedades respiratorias y gastrointestinales tras las lluvias, y entregan recomendaciones para proteger a niños, adultos mayores, embarazadas y pacientes crónicos.
Tras el paso del sistema frontal que afectó a distintas zonas del país, médicos advierten que los riesgos para la salud continúan durante la etapa de recuperación. La humedad en las viviendas, los cortes de servicios básicos y las labores de limpieza pueden favorecer la aparición de enfermedades respiratorias, infecciones gastrointestinales y complicaciones en personas con enfermedades crónicas.
La emergencia dejó cientos de familias afectadas, especialmente en las regiones de Atacama y Coquimbo, donde el Ministerio de Salud declaró Alerta Sanitaria debido a los efectos provocados por las intensas lluvias.
Desde la Sociedad Chilena de Medicina Familiar (SOCHIMEF) enfatizan que, aunque las precipitaciones han disminuido, es fundamental mantener las medidas preventivas durante los próximos días para evitar nuevas complicaciones.
El doctor José Zamorano, vicepresidente de SOCHIMEF, explica que los principales riesgos están asociados a la exposición prolongada al frío y la humedad, además de problemas derivados del consumo de agua o alimentos contaminados.
“Los principales riesgos para la salud son las enfermedades respiratorias asociadas a la exposición prolongada al frío y la humedad, así como las enfermedades gastrointestinales derivadas de la contaminación del agua o de los alimentos”, señala el especialista.
Además, advierte que muchas personas pueden haber tenido dificultades para mantener sus tratamientos habituales debido a cortes de electricidad, pérdida de medicamentos o problemas de acceso a centros de salud.
Ante síntomas como fiebre persistente, dificultad respiratoria, diarrea, vómitos o signos de descompensación de enfermedades crónicas, es importante consultar oportunamente.
Agua y alimentos: principales cuidados después de las lluvias
Uno de los principales riesgos tras una emergencia climática es el consumo de agua que no cuenta con condiciones adecuadas de seguridad.
“Es fundamental consumir únicamente agua potable. Si no se dispone de ella, se debe utilizar agua hervida, potabilizada o entregada por los municipios, además de agua envasada cuando sea posible”, recomienda Zamorano.
El especialista recuerda que el agua distribuida mediante camiones aljibe debe hervirse antes de consumirla, debido a los procesos de traslado y almacenamiento.
Asimismo, los cortes de electricidad pueden afectar la conservación de alimentos como carnes, pescados, lácteos, huevos y preparaciones refrigeradas.
La recomendación es priorizar alimentos no perecibles y eliminar aquellos que hayan perdido la cadena de frío o cuya seguridad genere dudas.
Limpieza de viviendas: evitar nuevas enfermedades
Durante la recuperación de los hogares afectados, las labores de limpieza también pueden generar riesgos si no se toman medidas de protección.
El uso de guantes, botas y mascarillas resulta clave al manipular barro, polvo, escombros u objetos que puedan estar contaminados.
Zamorano advierte que cualquier herida provocada por cortes, pinchazos o contacto con elementos contaminados debe ser evaluada por un profesional de salud para determinar si corresponde aplicar una vacuna contra el tétanos.
Además, quienes participen en labores de voluntariado, retiro de escombros o apoyo comunitario deben informarse en sus municipios o CESFAM sobre los operativos disponibles y las medidas preventivas recomendadas según el tipo de exposición.
Otro aspecto relevante es la ventilación de los espacios donde se utilicen estufas, braseros o generadores.
“Es indispensable evitar la acumulación de monóxido de carbono y respetar las instrucciones de uso de productos de limpieza, especialmente no mezclar cloro con otros químicos”, enfatiza el especialista.
Grupos de mayor riesgo deben mantener vigilancia
Los especialistas llaman a reforzar los cuidados en niños y niñas, personas mayores, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas, quienes pueden presentar mayores complicaciones frente a estas condiciones.
La presencia de dificultad respiratoria, fiebre que no disminuye, signos de deshidratación o alteraciones en enfermedades de base requiere atención médica.
Los SAPU, SAR y servicios de urgencia están disponibles para cuadros agudos o situaciones que requieran atención inmediata, mientras que los CESFAM continúan apoyando controles, entrega de medicamentos, atención infantil y seguimiento de pacientes crónicos.
Atención Primaria mantiene apoyo a las comunidades
Desde SOCHIMEF destacan que la Atención Primaria cumple un rol fundamental durante la etapa posterior a una emergencia, identificando a las personas más vulnerables y coordinando respuestas con otros organismos.
“La Atención Primaria debe asegurar la continuidad de la atención, identificar a las personas más vulnerables y fortalecer las medidas preventivas”, afirma Zamorano.
Finalmente, el especialista valoró la ayuda comunitaria desplegada en las zonas afectadas, pero llamó a organizar la colaboración mediante canales oficiales.
“Actuar a través de los canales oficiales permite que la ayuda llegue donde más se necesita, evita duplicar esfuerzos y disminuye los riesgos para voluntarios y personas afectadas”, concluyó.







