
Especialistas advierten que los sistemas frontales y las infecciones respiratorias pueden provocar otitis, oído tapado y pérdida temporal de la audición.
Las lluvias, las bajas temperaturas y la alta circulación de virus respiratorios no solo incrementan los resfríos e influenza. También pueden afectar la salud auditiva. Especialistas alertan que la congestión nasal y la inflamación de las vías respiratorias favorecen la aparición de otitis, sensación de oído tapado y disminución temporal de la audición, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
En un escenario marcado por nuevos sistemas frontales y una mayor circulación viral, los expertos llaman a no ignorar los síntomas auditivos que pueden aparecer durante o después de un cuadro respiratorio, ya que un diagnóstico oportuno ayuda a prevenir complicaciones.
Según el último balance del Ministerio de Salud, la positividad de las muestras respiratorias disminuyó de 47,9% a 42,9%, aunque la influenza B concentra el 24,1% de los casos positivos, seguida por la influenza A (23,9%) y el rinovirus.
Las infecciones respiratorias también afectan los oídos
De acuerdo con Gloria Sanguinetti, fonoaudióloga de GAES, las infecciones respiratorias pueden alterar el funcionamiento del oído medio debido a la obstrucción de la trompa de Eustaquio, conducto encargado de equilibrar la presión entre el oído y el ambiente.
“Cuando existe congestión nasal o inflamación de las vías respiratorias superiores, la trompa de Eustaquio puede bloquearse, impidiendo la correcta ventilación del oído medio. Esto puede generar sensación de oído tapado, disminución de la audición e incluso favorecer el desarrollo de otitis. Si estos síntomas persisten, es importante consultar oportunamente”, explica la especialista.
Los niños constituyen uno de los grupos más vulnerables. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta el 80% presenta al menos un episodio de otitis media antes de los cuatro años. Cuando esta enfermedad no recibe tratamiento o se repite con frecuencia, puede afectar la audición e incluso interferir en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje.
En los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, las complicaciones también pueden ser más frecuentes. Los especialistas recomiendan consultar si, tras un resfrío o un episodio de influenza, aparecen síntomas como dolor de oído, secreción, disminución de la audición o sensación de oído tapado persistente.
Cómo proteger la salud auditiva durante el invierno
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones auditivas durante los sistemas frontales. Los especialistas recomiendan adoptar medidas simples que ayudan a reducir el riesgo de infecciones y proteger la audición.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- Mantener una adecuada higiene nasal con solución salina para disminuir la congestión.
- Beber suficiente agua para favorecer el funcionamiento de las mucosas.
- Evitar cambios bruscos de temperatura y proteger los oídos del frío y el viento.
- Consultar al médico si persisten molestias como dolor, secreción, oído tapado o pérdida de audición.
- Fortalecer el sistema inmunológico mediante una alimentación equilibrada, descanso adecuado y actividad física.
- Mantener al día las vacunas recomendadas según la edad y los factores de riesgo.
Los especialistas coinciden en que la salud auditiva también debe formar parte de los cuidados preventivos durante el invierno. Tratar oportunamente las infecciones respiratorias, mantener hábitos saludables y consultar ante síntomas persistentes permite reducir el riesgo de complicaciones y proteger la audición durante la temporada de mayor circulación viral.






