Investigadores de la Universidad de los Andes desarrollaron un aditivo que reduce en 80% la retracción autógena del hormigón. La tecnología, que ya cuenta con patente en Chile, será sometida a un pilotaje en el Aeropuerto de Santiago.
Investigadores chilenos desarrollaron una nueva tecnología que reduce las grietas y deformaciones del hormigón y permite aumentar la durabilidad de las construcciones. El desarrollo nació en la Universidad de los Andes, ya cuenta con patente local y este año espera avanzar hacia una prueba a escala real en un sector del Aeropuerto de Santiago.
La innovación busca enfrentar uno de los problemas habituales de este material, que es el más utilizado en la construcción en Chile y el mundo. Durante sus primeras etapas, el hormigón pierde agua, lo que puede generar retracción, grietas y deformaciones que afectan la vida útil de las estructuras.
Estas fallas también pueden aumentar la necesidad de reparaciones y, con ello, generar mayores costos, consumo de materiales y residuos para la industria de la construcción.
Un aditivo que actúa desde el interior
El proyecto es liderado por Álvaro Paul, PhD en Ingeniería Civil, profesor asociado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, junto al profesor de la Escuela de Ingeniería UC Mauricio López.
La solución consiste en un agente de curado interno que se incorpora directamente a la mezcla de hormigón. Su función comienza al finalizar el fraguado y permite mejorar la hidratación del cemento, reduciendo la pérdida de humedad que puede provocar deformaciones.
El aditivo es liviano y poroso y se fabrica a partir de subproductos de otras industrias. De esta manera, la tecnología busca generar un doble beneficio: reutilizar un desecho y mejorar el desempeño del hormigón.
“El hormigón pierde humedad de forma natural y se agrieta debido a factores como la alta radiación solar que tiene nuestro país y a las mayores deformaciones que exhiben los hormigones chilenos. Esto afecta la vida útil de la estructura y obliga a realizar intervenciones o incurrir en costos que podrían evitarse”, explica Álvaro Paul.
El investigador agrega que la tecnología fue desarrollada considerando las características de la industria y las condiciones climáticas de Chile.
“A diferencia de otras opciones existentes en el mercado internacional, esta tecnología fue diseñada específicamente para las condiciones chilenas, considerando nuestro clima y nuestra industria. Según las mediciones preliminares, el uso de este agente logra reducir en un 80% la retracción autógena del hormigón”, señala.
Del laboratorio a una obra real
El proyecto comenzó en 2021 en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes. Actualmente, la tecnología se encuentra patentada y en un nivel de madurez tecnológica TRL 4, mientras el equipo trabaja para avanzar hacia una validación en condiciones reales.
Para dar ese paso, el proyecto cuenta con el apoyo de HUBTEC, hub de transferencia tecnológica, que acompaña el proceso de validación y acercamiento con la industria.
El próximo pilotaje se realizará en el Aeropuerto de Santiago, donde el equipo comparará una losa construida con la nueva tecnología con otra elaborada mediante el método tradicional.
La prueba permitirá evaluar la factibilidad técnica, económica y logística del producto en una obra real, un paso fundamental para determinar sus posibilidades de escalamiento y posterior comercialización.
Una tecnología que busca llegar a la industria
Como parte de este proceso, HUBTEC también desarrolló junto al equipo un mapeo del mercado, que incluyó entrevistas con hormigoneras, empresas de prefabricados, proveedores de productos químicos y organismos como el Ministerio de Obras Públicas.
El objetivo fue conocer las necesidades de la industria, identificar posibles aplicaciones y evaluar el potencial comercial de la tecnología.
“Los resultados del pilotaje nos van a permitir validar los beneficios del producto y avanzar en modelos de negocio con empresas aliadas. Además, esto nos abre la puerta a aplicar la tecnología en otras áreas, como el hormigón autocompactante o las sobrelosas. Nuestra intención a mediano plazo es mejorar la calidad y la sostenibilidad de la infraestructura en Chile”, comenta Álvaro Paul.
Para Ignacio Merino, director ejecutivo de HUBTEC, el desarrollo representa una oportunidad para llevar conocimiento generado en la academia hacia aplicaciones concretas para la industria.
“Este proyecto nació en un entorno universitario y hoy se encuentra en etapa de validación para dar el salto hacia su comercialización. Gracias al talento local, representa una de las soluciones más prometedoras para optimizar la durabilidad y resistencia del hormigón. Estamos muy contentos de que esta iniciativa forme parte de nuestro portafolio de soluciones de base científico-tecnológica y esperamos que se concreten mayores oportunidades con las empresas para que sus beneficios sean evidentes para más personas”, afirma.
Menos grietas y mayor durabilidad
El equipo espera que, una vez completadas las etapas de validación, la tecnología pueda aplicarse en distintas áreas de la construcción, contribuyendo a extender la vida útil de edificios, puentes y pavimentos.
Uno de sus potenciales beneficios está relacionado con la posibilidad de mantener la resistencia del hormigón utilizando menos cemento, lo que podría contribuir a reducir el impacto ambiental asociado a la producción de este material.
Así, el desarrollo busca avanzar desde una solución creada en el ámbito universitario hacia una tecnología aplicable a proyectos de infraestructura, con el objetivo de hacer más duraderas y sostenibles las construcciones en Chile.






