
El Día del Trabajador invita a reflexionar sobre el valor del trabajo. En ese espíritu, vale detenerse en quienes educan a nuestra primera infancia.
En el Día del Trabajo: Chile cuenta con una larga tradición en la formación profesional de educadoras/es de párvulos. Junto a estas profesionales, trabajan las técnicas en educación parvularia, quienes constituyen gran parte de la fuerza laboral en este nivel educativo y son quienes están la mayor parte de la jornada acompañando a guaguas, niños y niñas, construyendo los vínculos que promueven su desarrollo y aprendizaje.
A pesar de ello, su rol es sistemáticamente tratado como secundario o asistencial. Son las peor remuneradas del sistema, raramente se las considera interlocutoras válidas en las decisiones pedagógicas y no existe regulación clara sobre su rol ni su formación continua. Los apoyos para su desarrollo profesional son escasos y, a diferencia de otros trabajadores de la educación, no cuentan con tiempo no lectivo. Todo esto ocurre mientras ejercen una labor de alta complejidad, que exige considerar múltiples variables para promover el bienestar, el cuidado y el aprendizaje.
La evidencia muestra que cuando su trabajo es reconocido, mejora su compromiso, su desarrollo profesional y la calidad de los vínculos con la infancia. Su rol no es secundario: existe una alianza colaborativa clave con las educadoras de párvulos, fundamental para el bienestar y desarrollo integral de niños y niñas.
Es urgente poner en la agenda pública la necesidad de reconocer, fortalecer y profesionalizar el rol de las técnicas en educación parvularia, promoviendo mejores condiciones laborales y formación continua, en beneficio de la primera infancia.
Por Ximena Poblete Núñez, investigadora de la Facultad de Educación y Humanidades UNAB.





