
Encuesta Cadem revela fuerte deterioro en la percepción ciudadana sobre temas clave, mientras expertos advierten una brecha creciente entre expectativas y gestión.
Un nuevo estudio de Cadem encendió las alertas en el escenario político chileno, al evidenciar una caída significativa en las expectativas ciudadanas en seguridad, crecimiento económico e inmigración, junto con un aumento en la desaprobación del gobierno que alcanza su nivel más alto desde el inicio del mandato.
Los resultados reflejan un cambio de tendencia en la percepción pública, con un deterioro simultáneo en áreas consideradas prioritarias por la ciudadanía, lo que instala un escenario desafiante para la administración.
Fuerte caída en expectativas ciudadanas
De acuerdo con la encuesta Plaza Pública N°650, solo un 41% de las personas cree que el gobierno logrará controlar la inmigración, lo que representa una caída de 20 puntos porcentuales.
En paralelo, las expectativas en materia económica también retroceden con fuerza: solo un 33% confía en que el país crecerá, con una baja de 19 puntos.
La percepción sobre seguridad sigue la misma tendencia, ya que apenas un 33% cree que se reducirá la delincuencia, registrando la caída más pronunciada (-21 puntos).
La baja simultánea en estos tres ejes clave evidencia un deterioro profundo en la confianza ciudadana, más allá de evaluaciones puntuales.
Desaprobación en su nivel más alto
En este contexto, la evaluación presidencial también muestra señales de desgaste.
Actualmente, un 40% aprueba la gestión del gobierno, mientras que un 57% la desaprueba, marcando el nivel más alto de rechazo desde el inicio del mandato.
Si bien existen áreas donde el Ejecutivo mantiene mejores niveles de expectativa —como destrabar inversiones (55%), selección en colegios públicos (54%) y eliminación de contribuciones a la primera vivienda (52%)—, todas presentan retrocesos respecto de mediciones anteriores.
Brecha entre expectativas y gestión
Para el académico y especialista en opinión pública, Rodrigo Durán Guzmán, los resultados reflejan un desgaste estructural en la confianza pública.
“Cuando caen simultáneamente las expectativas en seguridad, economía e inmigración, no es solo una evaluación negativa puntual, sino una señal de una brecha más profunda entre lo que la ciudadanía espera y lo que percibe del gobierno”, explica.
El experto advierte que el desafío no es solo técnico, sino también comunicacional.
“Hoy la ciudadanía evalúa resultados, pero también liderazgo, coherencia y claridad. Sin una comunicación efectiva, la percepción de incumplimiento se amplifica”, agrega.
La paradoja del gasto público
El estudio también revela una tensión relevante en la opinión ciudadana.
Un 42% considera que el principal problema del Estado es que gasta mal, mientras que un 33% apunta a la existencia de programas ineficientes.
Sin embargo, la mayoría rechaza medidas de ajuste:
un 59% está en contra de eliminar programas estatales y un 54% no apoya la reducción del gasto ministerial.
Esta paradoja —exigir eficiencia sin aceptar recortes— complejiza la toma de decisiones, tanto a nivel político como comunicacional.
Un escenario que exige respuestas
Para Durán, el contexto actual obliga a una redefinición estratégica.
“La ciudadanía quiere un Estado más eficiente, pero sin perder beneficios. Gestionar esa expectativa es uno de los principales desafíos del gobierno”, concluye.
Así, el escenario que revela la encuesta no solo da cuenta de una baja en la evaluación, sino de un cambio en la relación entre ciudadanía y gobierno, donde las expectativas, la confianza y la comunicación se vuelven factores decisivos.





