Hipertensión: el riesgo silencioso que puede avanzar durante años sin síntomas

Especialistas advierten que la hipertensión arterial sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública en Chile, debido al bajo diagnóstico oportuno y las dificultades para mantener un control adecuado.

La hipertensión arterial puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas y convertirse en un riesgo grave para la salud cardiovascular. Infartos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal y daño ocular son algunas de las complicaciones asociadas a esta enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas en Chile y el mundo.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión, especialistas llaman a reforzar el control preventivo y la adherencia a tratamientos, especialmente considerando que muchas personas desconocen que viven con presión arterial elevada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estimó que en 2024 existían cerca de 1.400 millones de adultos con hipertensión en el mundo, y que un 44% no sabía que padecía esta condición.

En Chile, la prevalencia de hipertensión arterial alcanza entre un 33% y 36% de la población adulta, lo que equivale a cerca de cuatro millones de personas.

Uno de los principales problemas es que la enfermedad suele avanzar sin señales evidentes.

El gran problema de la hipertensión no es solo su alta prevalencia, sino que muchas veces llega tarde al diagnóstico. Nos encontramos con pacientes que debutan con un infarto o un accidente cerebrovascular sin haber sabido nunca que eran hipertensos”, explica el doctor Andrés Triana, especialista de Los Leones Interclínica.

Aunque muchas personas logran ser diagnosticadas, el control efectivo sigue siendo un desafío importante. Según datos de la OMS y estudios publicados en la Revista Panamericana de Salud Pública, solo cerca de un tercio de los pacientes hipertensos mantiene su presión arterial en rangos normales.

El principal desafío no es solo diagnosticar, sino sostener el tratamiento en el tiempo. Muchos pacientes abandonan los controles porque no presentan síntomas, subestiman los riesgos o enfrentan dificultades prácticas como falta de tiempo, acceso o continuidad en la atención”, sostiene el doctor Andrés Triana.

El especialista agrega que la baja percepción de gravedad también influye directamente en la adherencia a tratamientos y controles médicos.

El daño que puede provocar la hipertensión no controlada

Cuando la hipertensión no se detecta ni se controla adecuadamente, el daño puede avanzar de manera progresiva y silenciosa.

La enfermedad está directamente relacionada con:

  • Infartos cardíacos.
  • Accidentes cerebrovasculares.
  • Insuficiencia renal.
  • Daño ocular.
  • Enfermedades cardiovasculares crónicas.

La hipertensión no controlada va dañando lentamente las arterias y órganos, muchas veces sin que el paciente lo perciba. Por eso es clave el control preventivo, porque detectarla a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida saludable y una enfermedad crónica compleja”, señala el doctor Andrés Triana.

Además del impacto en la salud individual, las complicaciones derivadas generan una alta presión sobre el sistema sanitario debido al aumento de hospitalizaciones y tratamientos complejos.

Prevención y control: claves para reducir el riesgo

En el contexto del Día Mundial de la Hipertensión, especialistas insisten en la importancia del control periódico de la presión arterial, especialmente en personas con antecedentes familiares, sedentarismo, sobrepeso, tabaquismo o altos niveles de estrés.

El control de la presión arterial es simple, accesible y rápido. Sin embargo, muchas personas lo postergan porque se sienten bien. Ahí está el riesgo: la hipertensión no da síntomas hasta que ya ha generado daño”, advierte la doctora Nancy Fontana, especialista de Cordillera Interclínica.

Los expertos recalcan que el tratamiento no depende únicamente de medicamentos, sino también de cambios sostenidos en los hábitos diarios.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Mantener una alimentación equilibrada.
  • Reducir el consumo de sal.
  • Realizar actividad física regular.
  • Evitar el tabaquismo y el exceso de alcohol.
  • Mantener controles médicos periódicos.

La clave está en la constancia. No se trata de cambios drásticos, sino de decisiones diarias que, en el tiempo, tienen un impacto real en la salud cardiovascular. La hipertensión se puede controlar, pero requiere compromiso y seguimiento”, concluye la doctora Nancy Fontana.

Isabel Chandía

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