Cuando pensamos en comercio, solemos imaginar vitrinas, ventas o transacciones. Sin embargo, en junio, cuando Chile conmemora el Día Nacional del Comercio, vale la pena mirar más allá de los números.
En cada compra existe una cadena de personas, decisiones, empleos, innovación y desarrollo que impacta directamente en la vida cotidiana del país.
El comercio es uno de los grandes motores de la economía chilena, pero también uno de los mejores reflejos de cómo evoluciona la sociedad. Lo vemos en los almacenes de barrio que siguen siendo punto de encuentro para las comunidades, en los emprendedores que encuentran nuevas oportunidades de crecimiento y en las empresas que deben adaptarse constantemente a consumidores cada vez más conectados, informados y exigentes.
Según datos del mercado digital chileno, nueve de cada diez adultos compra por internet y el comercio electrónico alcanzó ventas cercanas a US$35 mil millones durante 2024, proyectando un crecimiento sostenido para los próximos años. Más aún, cerca del 60% de estas compras ya se realizan desde dispositivos móviles, confirmando que el celular se ha convertido en una verdadera vitrina de bolsillo para millones de consumidores.
El equilibrio entre innovación y cercanía es probablemente uno de los mayores desafíos del comercio actual. La inteligencia artificial, la automatización, el análisis de datos y las nuevas plataformas digitales están redefiniendo industrias completas. Sin embargo, ninguna herramienta tecnológica puede reemplazar la capacidad humana para comprender necesidades, generar confianza y construir relaciones de largo plazo.
Y es precisamente allí donde la formación puede liderar la transformación.
Desde el área de Administración y Comercio de Instituto Profesional San Sebastián entendemos que formar profesionales hoy implica mucho más que enseñar procesos administrativos o conceptos de gestión. Significa preparar personas capaces de desenvolverse en escenarios dinámicos, interpretar datos, utilizar inteligencia artificial de manera estratégica y comprender cómo la tecnología puede convertirse en un aliado para generar valor.
El comercio exige un cambio en la manera en que entendemos el talento humano. Detrás de los avances tecnológicos, los nuevos modelos de negocio y los desafíos económicos, siguen siendo las personas quienes hacen posible el desarrollo: trabajadores, emprendedores, pequeñas empresas, grandes organizaciones y consumidores.
La innovación será clave para el futuro del sector, pero el factor humano seguirá siendo su principal diferenciador. Porque, al final del día, la tecnología potencia las oportunidades, pero son las personas quienes crean confianza, impulsan el crecimiento y construyen una economía más dinámica y sostenible.
Todo ello contribuye a una actividad que genera empleo, impulsa oportunidades, fomenta la innovación y fortalece el desarrollo económico y social del país.
Natalia Bravo Tapia
Directora Sectorial de Administración y Comercio
Instituto Profesional San Sebastián






