De la viralidad al desarrollo de artistas: la chilena que triunfa en EE.UU.

Estefanía Hernández trabaja en marketing, estrategia y management musical en Los Ángeles, donde ha participado en proyectos de artistas como Gaby Moreno, Katzù Oso y Mel Muñiz.

En la industria musical actual, hacerse viral puede abrir una puerta, pero no necesariamente construir una carrera. Esa es una de las principales conclusiones que ha extraído Estefanía Hernández, chilena radicada en Los Ángeles que hoy trabaja en marketing, estrategia y desarrollo artístico para nuevos talentos.

Su llegada a Estados Unidos, sin embargo, comenzó con un objetivo muy distinto. En 2020 viajó desde Chile para continuar su formación musical en Berklee, en Boston, con la intención de desarrollar una carrera como cantante y compositora.

Después de años estudiando canto, una situación de salud y una posterior cirugía en sus cuerdas vocales la obligaron a replantear ese proyecto. Lejos de alejarse de la música, encontró en ese proceso una nueva forma de desarrollarse dentro de la industria.

“Fue un momento muy difícil, porque sentía que estaba dejando atrás algo por lo que había luchado muchísimo. Con el tiempo descubrí que existía todo un mundo detrás de la música que también me apasionaba y encontré otra forma de dedicarme a ella”, recuerda.

Ese giro la llevó a explorar áreas como management, marketing, estrategia y desarrollo de artistas. Más tarde se trasladó a Los Ángeles, donde estudió Music Business y comenzó a construir una carrera detrás del escenario.

De cantante a estratega musical

Desde 2024, Hernández forma parte de Cosmica Artists, sello independiente y compañía de management con base en Los Ángeles. Allí participa en el diseño de campañas, promoción, distribución, prensa, alianzas y desarrollo de audiencias.

Al mismo tiempo, desarrolla proyectos de management de manera independiente, acompañando a artistas y productores en la planificación de sus carreras.

Su experiencia le ha permitido participar en proyectos de Gaby Moreno, Katzù Oso, Mel Muñiz, Selines, FEA, Ruben Ramos y La Zorra Zapata.

En 2025 asistió a los Latin GRAMMYs como parte del equipo de Gaby Moreno, quien se encontraba nominada. También participó en la campaña del álbum La Conexión, de Katzù Oso, y en la promoción de Serenata para construir un refugio, de Mel Muñiz.

Haber comenzado su trayectoria desde la interpretación también cambió su manera de trabajar con otros artistas. Conoce desde dentro la exposición que implica mostrar una propuesta musical y entiende la relación de confianza que se construye entre un artista y su equipo.

“Entiendo lo vulnerable y personal que puede ser poner tu música, tu imagen y tu carrera en manos de otras personas. Por eso intento escuchar al artista, comprender qué quiere construir y ayudarlo a desarrollar su visión sin que pierda su identidad”, explica.

“Hacerse viral ya no basta”

Su trabajo en distintos proyectos le ha permitido observar de cerca la transformación de la industria musical y el impacto de las plataformas digitales.

En un escenario donde una canción puede alcanzar millones de reproducciones en pocos días, Hernández advierte que las visualizaciones y los seguidores no necesariamente se traducen en una audiencia real.

“Hoy es más fácil que nunca tener un momento viral, pero también es más difícil convertirlo en una carrera. Puedes alcanzar millones de visualizaciones o sumar muchos seguidores, pero si esas personas después no escuchan tu música, no compran una entrada o simplemente no vuelven, ese número por sí solo no significa tanto”, sostiene.

Para la especialista, la viralidad puede ser un punto de partida, pero no debe convertirse en el centro de una estrategia artística.

“Prefiero ver a un artista con una comunidad más pequeña, pero realmente comprometida, que a uno con millones de seguidores que después no logra vender entradas. La viralidad puede abrir una puerta enorme, pero no puede ser toda la estrategia”, afirma.

A su juicio, una carrera sostenible necesita combinar una propuesta musical sólida, una identidad reconocible, constancia, planificación y una estructura profesional que permita aprovechar las oportunidades cuando aparecen.

También identifica un desafío creciente para los músicos: la presión por publicar constantemente, responder a las tendencias y obtener resultados inmediatos.

Esa dinámica puede llevar a algunos artistas a lanzar canciones sin una estrategia de largo plazo o incluso a firmar contratos sin comprender completamente sus alcances.

Convertir un momento en una comunidad

Para Hernández, el verdadero desafío comienza después de que una canción se vuelve viral. La pregunta clave es qué ocurre con las personas que llegaron por primera vez a esa música.

El objetivo es transformar una visualización en una escucha, una escucha en un seguidor y un seguidor en parte de una comunidad.

Eso implica generar nuevas razones para que la audiencia permanezca conectada: nuevos lanzamientos, conciertos, contenido y experiencias que permitan conocer al artista más allá de una canción que se hizo popular.

“Puedes tener un momento enorme y después desaparecer. Lo importante es tener algo que decir y una estrategia para seguir construyendo”, plantea.

La música chilena busca nuevos mercados

Aunque su carrera se ha desarrollado principalmente en Estados Unidos y en proyectos vinculados con México y otros mercados latinoamericanos, Hernández mantiene una mirada atenta sobre la escena musical chilena.

En particular, destaca el camino que abrió el género urbano, demostrando que un artista chileno puede construir una audiencia fuera del país.

“El urbano chileno ha realizado un trabajo increíble abriendo camino. Me encantaría que esa puerta también permitiera mirar todo lo que está ocurriendo en el pop, el rock, el indie y la música alternativa”, señala.

Para que más artistas puedan dar ese salto, considera fundamental fortalecer las áreas que acompañan el desarrollo musical, entre ellas management, promoción, booking, distribución, asesoría legal y conexiones internacionales.

La internacionalización, explica, tampoco implica necesariamente cambiar la identidad de un artista ni comenzar a cantar en inglés.

“No necesitas llegarle a todo Estados Unidos; necesitas encontrar a tu gente y saber cómo acercarte a ella. Internacionalizarse no significa cambiar quién eres o cantar en inglés. Se trata de identificar dónde puede conectar tu propuesta, probar, medir la respuesta y crecer desde ahí”, sostiene.

Un nuevo desafío internacional

Hernández continuará ampliando su experiencia en el desarrollo de proyectos internacionales. Entre sus próximos desafíos está participar en la organización de la próxima gira europea de Gaby Moreno, prevista para noviembre, luego de la reciente participación de la artista guatemalteca en Broadway.

Para la chilena, este nuevo proyecto representa otra oportunidad de seguir trabajando en la conexión entre artistas latinoamericanos y nuevos mercados.

Su propia historia también refleja ese recorrido: lo que comenzó como el sueño de estar sobre un escenario terminó convirtiéndose en una carrera dedicada a ayudar a otros artistas a construir el suyo.

Isabel Chandía

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