El creciente interés por vivir fuera de la ciudad ha impulsado la compra de parcelas en distintas regiones de Chile. Sin embargo, especialistas advierten que construir sin un análisis previo del terreno puede generar problemas estructurales, mayores costos y un menor confort en la vivienda.
Con el auge de la vida en el campo y el crecimiento del mercado de parcelas, cada vez más familias optan por construir su vivienda en entornos rurales buscando tranquilidad, contacto con la naturaleza y una mejor calidad de vida. No obstante, expertos alertan que edificar sin conocer las características del terreno puede traducirse en errores difíciles y costosos de corregir, comprometiendo la seguridad, la eficiencia y el bienestar de quienes habitan estos espacios.
El fenómeno, impulsado durante la pandemia por el teletrabajo y que continúa vigente en diversas regiones del país, ha incrementado la demanda por terrenos rurales en zonas como Valparaíso, O’Higgins, Maule, Ñuble, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos. Sin embargo, junto con este crecimiento también han surgido desafíos asociados a una planificación insuficiente antes de iniciar la construcción.
Para los especialistas, el principal error consiste en comenzar las obras apenas se adquiere la parcela, sin dedicar tiempo a observar el comportamiento natural del terreno durante las distintas estaciones del año.
Conocer el terreno es clave para una construcción eficiente
La arquitecta Constanza Barrenechea, cofundadora de la oficina B&B, explica que la etapa de análisis es fundamental para evitar problemas futuros.
“Cuando las personas se saltan la etapa de análisis y observación de las condiciones de su terreno, suelen cometer errores en la construcción que luego son muy costosos de reparar. Esto compromete la calidad de la vivienda e influye directamente en el confort y la calidad de vida de quienes la habitan”, señala.
Entre los factores que deben evaluarse antes de diseñar una vivienda destacan la orientación del sol, los vientos predominantes, las pendientes naturales, la calidad del suelo y el comportamiento de las aguas superficiales y subterráneas.
Incorporar estas variables desde el inicio permite desarrollar proyectos con criterios de arquitectura bioclimática, aprovechando mejor la iluminación natural, favoreciendo la ventilación cruzada y reduciendo el consumo energético durante todo el año.
Arquitectura sustentable para convivir con el paisaje
Los especialistas coinciden en que construir en zonas rurales implica comprender las dinámicas propias del territorio y adaptar el diseño de la vivienda a su entorno, en lugar de modificar el paisaje para ajustarlo al proyecto.
Esta planificación no solo mejora el confort térmico y la eficiencia energética de la vivienda, sino que también disminuye los costos de mantención, reduce el impacto ambiental y favorece una integración más armónica con el entorno natural.
Vivir en el campo representa una oportunidad para mejorar la calidad de vida, pero también exige una planificación responsable. Comprender el territorio antes de construir es la base para desarrollar viviendas más seguras, sustentables y preparadas para convivir con las condiciones naturales del lugar.







