La nueva normativa de la CMF sobre el pago mínimo de tarjetas, obligará a amortizar parte del capital adeudado en cada pago mensual.
Miles de personas que durante años pagaron únicamente el mínimo de sus tarjetas de crédito comenzarán a enfrentar un cambio importante en sus finanzas. Desde el 4 de junio entró en vigencia una nueva normativa de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) que modifica la forma de calcular el pago mínimo, obligando a que una parte relevante del monto abonado se destine efectivamente a reducir la deuda y no solo a cubrir intereses, comisiones o seguros.
La medida busca poner fin a una práctica que permitía mantenerse al día con los pagos sin disminuir el capital adeudado, generando compromisos financieros que podían extenderse por más de una década.
El fin de las deudas que nunca bajaban
Hasta ahora, muchas personas pagaban el mínimo exigido por su tarjeta sin saber que gran parte de ese dinero se destinaba únicamente a cubrir costos financieros.
Como consecuencia, la deuda principal permanecía prácticamente intacta y seguía generando nuevos intereses mes tras mes.
La nueva regulación establece que el pago mínimo deberá incluir el 100% de los montos no financiables —como intereses, comisiones, cargos y seguros— más un 5% del capital adeudado.
Según estimaciones de la propia CMF, una persona que amortiza apenas el 1% de su deuda podría tardar hasta 15 años en pagarla completamente. En cambio, con una amortización del 5%, ese plazo podría reducirse a solo cinco años.
“Pasaba mucho que las personas pagaban el mínimo y no alcanzaban a cubrir ni las comisiones, ni los intereses ni los seguros. No reducían capital y terminaban atrapadas en una deuda permanente que seguía creciendo”, explica Cristián Martínez, fundador de Crece Inmobiliario y especialista en educación financiera.
Implementación gradual hasta 2028
La normativa será aplicada de manera progresiva para evitar un impacto brusco en los presupuestos familiares.
La incorporación de los montos no financiables aumentará en etapas de 25% cada seis meses, hasta completar su implementación en junio de 2028.
Esto permitirá que las personas ajusten sus finanzas y adapten sus hábitos de consumo de forma gradual.
“Si bien los usuarios deberán pagar un monto mayor cada mes, también comenzarán a reducir efectivamente su deuda. Ese es el principal beneficio de esta normativa”, señala Martínez.
El experto agrega que el nuevo sistema también aporta mayor transparencia.
“Por primera vez existirá una regla clara respecto de cuánto corresponde pagar como mínimo, dependiendo del nivel de deuda de cada cliente”, afirma.
Cómo prepararse para el nuevo escenario
Frente a este cambio, los especialistas recomiendan aprovechar la nueva normativa para mejorar la salud financiera y evitar el sobreendeudamiento.
Reducir la deuda de forma permanente
El objetivo ya no debe ser únicamente evitar la mora.
Lo importante es destinar recursos a disminuir el capital adeudado y avanzar hacia la eliminación de la deuda.
Calcular cuándo terminará de pagar
Conocer el plazo real para liquidar las obligaciones financieras permite tomar mejores decisiones de gasto y evitar nuevas cargas económicas.
Diferenciar cuotas y deuda financiada
Las compras en cuotas y las deudas financiadas tendrán impactos distintos dentro del nuevo esquema.
Por ello, resulta fundamental conocer las condiciones de cada compra y el valor de las cuotas comprometidas.
Evitar usar la tarjeta como financiamiento de largo plazo
Las tarjetas de crédito suelen tener las tasas de interés más altas del mercado financiero.
Utilizarlas para financiar gastos permanentes o de largo plazo puede transformarse en una de las decisiones más costosas para el presupuesto familiar.
“Salvo situaciones de emergencia, lo recomendable es evitar utilizar la tarjeta como una herramienta de financiamiento permanente”, advierte Martínez.
Una oportunidad para ordenar las finanzas
La nueva normativa busca promover un endeudamiento más responsable y evitar que las personas permanezcan atrapadas durante años en obligaciones que prácticamente no disminuyen.
Más que un aumento en el pago mensual, el cambio representa una oportunidad para recuperar el control de las finanzas personales, reducir el costo de las deudas y avanzar hacia una mayor estabilidad económica.
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Crece Inmobiliario
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