Geriatra de la Universidad Finis Terrae entrega recomendaciones para prevenir caídas, evitar el sedentarismo y enfrentar de forma segura cortes de luz y bajas temperaturas.
Las lluvias, el frío y los eventuales cortes de energía aumentan los riesgos para las personas mayores durante un sistema frontal. Por ello, el Dr. Juan Carlos Molina, médico geriatra y director del Núcleo de Envejecimiento 2050 de la Facultad de Medicina y Salud de la Universidad Finis Terrae, entregó una serie de recomendaciones para prevenir accidentes, mantener la movilidad y proteger la salud física y mental durante los días de mal tiempo.
El especialista, reconocido como uno de los principales impulsores del concepto de envejecimiento activo en Chile, enfatiza que el aislamiento y las bajas temperaturas no deben traducirse en inactividad, ya que el sedentarismo puede acelerar el deterioro físico y aumentar el riesgo de complicaciones.
“Frente a un temporal, es importante que las personas mayores tomen medidas preventivas. El primer llamado es a evitar el inmovilismo o el sedentarismo. Aunque deban permanecer en casa por la lluvia, no significa quedarse en cama. Lo recomendable es mantenerse en movimiento y realizar ejercicio de forma segura”, señala el Dr. Juan Carlos Molina, quien además dirige el Centro Transdisciplinar por una Longevidad Funcional de la Universidad Finis Terrae.
Cómo prevenir caídas y accidentes dentro del hogar
Para el geriatra, los sistemas frontales obligan a prestar especial atención a la seguridad del hogar, ya que la combinación de pisos húmedos, menor iluminación y obstáculos aumenta considerablemente el riesgo de caídas y fracturas.
“Mantener la casa ordenada es fundamental. Hay que evitar cables atravesando los espacios de circulación y revisar con anticipación qué sectores podrían inundarse o mantenerse húmedos. Además, frente a un corte de electricidad, es mucho más seguro utilizar linternas que velas para desplazarse dentro del hogar”, recomienda.
El especialista agrega que prevenir una caída puede marcar la diferencia en la calidad de vida de una persona mayor, especialmente durante el invierno, cuando las hospitalizaciones por fracturas suelen aumentar.
Abrigo, calefacción segura y redes de apoyo
Otro aspecto clave es mantener una temperatura adecuada dentro del hogar sin generar nuevos riesgos.
El Dr. Molina recomienda privilegiar el abrigo por capas antes que permanecer demasiado cerca de una fuente de calor, además de utilizar sistemas de calefacción seguros, idealmente eléctricos.
“Lo más recomendable es vestirse por capas y evitar el uso de braseros o cualquier sistema de combustión en espacios cerrados. También es importante ventilar la vivienda diariamente, aunque haga frío, y evitar completamente fumar dentro del hogar”, explica.
Finalmente, el académico hace un llamado a mantener la calma, asegurar la continuidad de los tratamientos médicos y fortalecer las redes familiares y comunitarias, especialmente cuando existan personas mayores que vivan solas.
“Para cuidar a otros, primero debemos cuidarnos nosotros. Es importante mantener los medicamentos disponibles, permanecer comunicados con familiares o vecinos y no enfrentar estas situaciones en soledad. Aunque llegue un temporal, siempre volverá a salir el sol”, concluye el especialista.







