Académica de la Universidad de Chile advierte que el aumento de casos en las Américas obliga a fortalecer la vacunación y la vigilancia epidemiológica para prevenir nuevos brotes.
La reciente alerta epidemiológica emitida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) tras el aumento de casos de difteria en las Américas encendió las alarmas sanitarias en la región. En lo que va de 2026 se han confirmado 163 casos y cinco fallecimientos, principalmente en Haití, mientras que Brasil y Perú también registran contagios.
Frente a este escenario, Olivia Horna Campos, académica del Programa de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, llamó a reforzar la vacunación, cerrar las brechas de cobertura y fortalecer la vigilancia clínica y epidemiológica, especialmente en zonas fronterizas y de alto tránsito internacional.
“La situación no corresponde a un hecho aislado. Entre 2020 y 2024, la Región de las Américas registró un promedio anual de 61 casos confirmados de difteria en diez países, lo que demuestra que la bacteria continúa circulando en la región”, explica la especialista.
Una enfermedad altamente contagiosa
La difteria es una infección bacteriana aguda causada por Corynebacterium diphtheriae, que se transmite por gotitas respiratorias, saliva o contacto directo con secreciones de personas infectadas.
Su forma respiratoria es la más grave, ya que puede provocar obstrucción de las vías respiratorias y complicaciones severas como miocarditis, insuficiencia renal y polineuropatías.
“Incluso con tratamiento, uno de cada diez pacientes con difteria respiratoria fallece“, advierte Horna, subrayando la importancia del diagnóstico precoz y la prevención mediante vacunación.
Vacunación: la principal herramienta de prevención
La académica enfatiza que la inmunización sigue siendo la medida más eficaz para evitar brotes.
En Chile, el Programa Nacional de Inmunizaciones contempla la vacuna hexavalente a los 2, 4 y 6 meses, con un refuerzo a los 18 meses, además de la posibilidad de completar esquemas rezagados en menores de seis años.
Aunque durante 2024 la cobertura nacional alcanzó un 96% en la tercera dosis y un 91% en el refuerzo, existen diferencias territoriales que generan preocupación.
Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y la Región Metropolitana presentan coberturas inferiores al promedio nacional, situación que aumenta el riesgo considerando su intenso flujo migratorio y tránsito internacional.
“Es fundamental mantener altas coberturas de vacunación y prestar especial atención a las personas con esquemas incompletos o desconocidos, ya que la acumulación de personas susceptibles favorece la reintroducción de enfermedades inmunoprevenibles como la difteria”, sostiene la epidemióloga.
Llamado a familias y equipos de salud
La especialista hizo un llamado a padres, madres y cuidadores a revisar los carnés de vacunación de niños y niñas y acudir a los vacunatorios si existen dosis pendientes.
Asimismo, instó a los equipos de salud a mantener una alta sospecha clínica frente a pacientes con faringitis aguda, fiebre, dificultad respiratoria y presencia de una pseudomembrana grisácea en la garganta.
“Ante un caso sospechoso se debe implementar aislamiento respiratorio, notificar inmediatamente a la Seremi de Salud e iniciar el tratamiento sin esperar la confirmación diagnóstica“, concluye Horna.
Para la académica, mantener una alta cobertura de vacunación y una vigilancia epidemiológica activa sigue siendo la mejor estrategia para evitar la reaparición de esta enfermedad prevenible.







